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SEGUNDA PARTE
Los atractivos del barrio de la Ermita de Santa Isabel destacan en la geografía del Centro Histórico. A continuación, se hace referencia a estos emblemáticos espacios del barrio.
El parque ó plazuela de la Ermita de Santa Isabel
Antes de las labores de remozamiento de 2008, el parque o plazuela del barrio se encontraba abandonado y fue preciso reconstruirlo desde sus cimientos a fin de que “llenara” su finalidad como centro de reunión de los turistas y familias del barrio. En el centro de la plazuela se dio mantenimiento al quiosco tipo antiguo que va acorde con las características coloniales del propio parque y de los alrededores. El parque o plazuela del barrio, es ahora un sitio verdaderamente acogedor y romántico.
Se podría decir que después de la ermita ó capilla del barrio, el parque o plazuela es el espacio más representativo de este espacio patrimonial. El parque ha sido escenario de encuentros y desencuentros históricos; por ejemplo, fue sitio de prácticas marciales durante las épocas en que Yucatán no definía su situación política en cuanto a la Federación (República Mexicana) (Martínez, 2005). En dichas prácticas (las desarrolladas durante el gobierno alvaradista), se pasaba revista a los elementos del citado cuerpo militar o se enlistaban nuevos individuos para pertenecer a él, entre otras actividades.
Por otro lado, el parque también fue escenario de etapas lamentables en la historia de la ciudad, como la época de la Peste o “Fiebre negra” del siglo XIX. Debido a que el barrio se encontraba prácticamente en las afueras de la ciudad, el parque fungía como la “última parada” de los cadáveres que posteriormente serían trasladados al panteón que ahí mismo se ubicaba (Álvarez, 1989).
La ermita ó capilla del barrio
La joya arquitectónica del barrio es sin duda alguna su ermita. A diferencia de otros templos religiosos que se encuentran en el Centro Histórico de Mérida, la ermita de Santa Isabel presenta una arquitectura modesta. Así el estilo arquitectónico de la ermita del barrio es franciscano.
En términos generales, la arquitectura de los templos franciscanos asumió propuestas de notoria sencillez, utilizando mano de obra escasamente especializada. Así, una de sus tipologías templarias de mayor éxito y que prevaleció en las construcciones franciscanas de la región recurría a la nave única con simples muros de sillería que soportaban cubiertas de arcos en forma de diafragma (Fernández, 2008); este estilo sencillo es el de la ermita del barrio de Santa Isabel. Todo el conjunto de la ermita del barrio es de mampostería de una sola nave.
La ermita cuenta con piso de ladrillo francés de época muy posterior a su construcción. Su fachada presenta en su frente sencilla espadaña con tres arcos para campanas; de éstas sólo existe una pequeña. A los lados de la espadaña hay dos machones huecos un poco más altos que el techo de la ermita, cubiertos por pequeñas bóvedas (Irigoyen, 1977). Sobre su puerta principal, que remata con una pequeña cornisa, está la ventana del coro con sencillo barandal de fierro. Los muros laterales son completamente lisos y sin aplanar, sólo el muro del frente tiene una pequeña parte “alisada”. La pintura anterior de los muros es de cal y la de las vigas y puertas es de aceite.
En su totalidad, la ermita era una infraestructura que contenía un cementerio, un patio, una sacristía, un atrio y la casa cural. Hoy se puede constatar que la ermita no fue precisamente un templo religioso de “alta categoría” en cuanto a su estilo arquitectónico. Al contrario, propios y extraños encuentran en la ermita un valor incalculable desde el punto de vista sentimental y nostálgico y ese es su principal valor.
La casa cural y la sacristía
Detrás de la nave de la ermita se encuentra la sacristía que comunica a ésta y con la casa cural. La casa cural, consta de cinco piezas siendo una de ellas el pasillo y una pieza adosada al muro Sur de la iglesia junto a la capilla del antiguo cementerio. Los muros de esta construcción son de mampostería y tiene techos de vigas de madera (rollizos) y entortado; los pisos, salvo una pieza que es de mosaico, son de cemento. Lamentablemente, sobretodo para el turismo, la Casa Cural y la Sacristía no se encuentran abiertos al público.
El atrio y el jardín botánico
En el costado Sur de la ermita, limitado al Poniente por el atrio de la capilla y al Oriente por el patio enclaustrado, se encuentra un espacio que era el antiguo cementerio de la ciudad con una capilla en ruinas techada sin piso. Sus muros han perdido en parte el aplanado que los cubría y sobre la pared del frente de la capilla derruida está un pequeño campanario.
Este espacio, con el tiempo se cubrió de maleza provocando que se volviera un lugar propicio para malvivientes. Sin embargo, años después se convirtió en un jardín botánico por lo que ahora es un parque interior de aproximadamente 4,000 m2 de superficie amurallada en una parte y con verja colonial, por otra.
La entrada principal del jardín botánico, se ubica frente a la plazuela del barrio y cuenta con un pórtico de piedra que perteneció a la ahora inexistente "Casa de la Condesa", que se encontraba en el cruzamiento de las calles 62 y 59 (Peón, 1985). Dicho pórtico de la familia de encomenderos que la construyó en la época colonial luce columnas de piedra tallada y el escudo de armas, cuyos detalles centrales están destruidos. El Ayuntamiento lo adquirió por su valor artístico e histórico para “adornar” la entrada del jardín botánico.
A su vez, cabe señalar que el Ayuntamiento adquirió y mandó demoler un predio que se encontraba en el ángulo Sur del terreno y en el cual funcionaba un centro "de vicio" por el lado que mira a la calle 66. Con ello se pudo ampliar el jardín botánico y mejorar el aspecto estético del conjunto frontal de la capilla.
Por otro lado, para un mejor aspecto del jardín se conservaron las “bajadas” y desniveles que ya contaba el suelo para sembrar rosales y en general plantas de ornato. También se fomentó en el centro del antiguo cementerio, una pequeña cascada que actualmente se luce acorde con los árboles que se conservan, todo sobre un manto de pasto que acentúa lo placentero del jardín y contribuye a “refrescar” el barrio durante las épocas de calor de la región.
El jardín botánico, cuenta con bancos de piedra y algunos asientos llamados "confidentes" tan típicos en los espacios públicos del Centro Histórico de la ciudad. La estructura interna del jardín se encuentra configurada por senderos trazados para no invadir las áreas del césped. Dichos senderos están bordeados de ladrillos y piedras de distintos colores.
El jardín botánico de la Ermita es ideal para el descanso del turista. Para hacerlo más interesante las autoridades de la ciudad colocaron en el interior del mismo, piezas prehispánicas de la cultura maya, como: monolitos, tablas de piedra, estatuas, esculturas y columnas que simulan estelas con inscripciones a relieve. Dichas piezas proceden de distintos asentamientos en restauración del interior del estado y fueron facilitadas por la Oficina de Monumentos Prehispánicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de la delegación Yucatán. Por lo cual es prácticamente un jardín-museo.
Las casonas del barrio
Aunque el conjunto central del barrio concentra los atractivos más representativos del mismo, no hay que dejar de mencionar que tanto la ermita como la plazuela del barrio se encuentran rodeadas de sendas casonas que datan del siglo XVII.
Con las labores de remozamiento que se efectuaron en sus fachadas, se procuró no solamente respetar los artesonados originales sino los colores de paredes, verjas, zaguanes, balcones y puertas. Sobre la base de dichas acciones, la arquitectura original de las mismas está garantizada al menos por un tiempo prolongado para deleite del turista que arriba a Santa Isabel y que encuentra en todo su corredor de residencias antiguas la “mejor toma” de un barrio colonial novohispano.
Según los visitantes,en la Ermita se percibe una tranquilidad que no se experimenta en otro punto del Centro Histórico de Mérida. Incluso, hay quienes mencionaron que la Ermita semeja una especie de mausoleo o santuario debido al relativo estado silencioso que envuelve al barrio. Otra cuestión que se constató es que los vecinos del barrio literalmente mantienen las puertas abiertas de sus casonas pues es común que los turistas se internen en ellas para fotografiar no sólo los patios y la arquitectura de los predios antiguos, sino el mobiliario con que cuentan (fuentes, espejos, estantes, camas, sofás, tocadores, y toda clase de objetos antiguos), dignos de cualquier tienda de antigüedades o reliquias.
Yucatán Hoy, recurrió a los propietarios de los predios para saber si cobraban de alguna forma por permitir que el turista se interne en sus residencias. Para lo cual admitieron que simplemente piden alguna foto de las que hayan tomado o simplemente se dan “por bien servidos” de saber que sus bienes altamente estimados por ser herencia de sus padres, abuelos o bisabuelos, se apreciarán en otras partes del mundo.
En la Ermita, la afluencia turística es constante, específicamente en el parque botánico con que cuenta y que presenta numerosas especies de plantas endémicas . Este espacio, a manera de pulmón del barrio, es un sitio de recreación y descanso para aquellos visitantes que se deciden a recorrer los barrios históricos de la ciudad en un solo día. Así, se puede encontrar a algunos descansando, otros tomando fotografías y jugando cartas o simplemente respirando el aire puro que se genera. Dialogando con una pareja de visitantes del centro del país, estos opinaron que hace falta más promoción de este jardín botánico ya que si no lo “descubren” por ellos mismos, nunca se hubieran enterado de este bello espacio de conservación ecológica en la ciudad.
También cabe señalar, como ocurre actualmente en otros barrios antiguos del Centro Histórico de Mérida, que en el barrio de Santa Isabel están fijando su residencia numerosos extranjeros (principalmente norteamericanos) debido a la tranquilidad que ofrece el barrio y el significado inestimable que le otorgan éstos a las casonas y predios. Yucatán Hoy, abordó a futuros compradores de una casona del barrio ubicada a un costado de la Academia Municipal de Lengua Maya; estos explicaron que en su lugar de origen, Québec, Canadá, existe una inmobiliaria que oferta casonas del Centro Histórico de Mérida, principalmente de los barrios de Santiago y la Ermita, bajo promesa que adquirirán verdaderas joyas patrimoniales por ser, según la inmobiliaria, los barrios más antiguos y mejor conservados de Mérida a la par de contar con una atmósfera de tranquilidad en medio del bullicio de la ciudad.
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