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Es lugar común en estos días hablar de las tarjetas de Soriana como si nos constara. Hablar de Monex como si conociéramos hasta la dirección donde vacacionan sus accionistas, es cosa de todos los días. Decir que hubo inequidad se entiende ya hasta en el mercado de la esquina. La palabra fraude suena más que cualquier otra, (comete el delito de fraude, el que engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halle, se hace ilícitamente de una cosa o alcanza un lucro indebido) sin saber dónde está el error. No somos abogados y sabemos que existen otro tipo de fraudes, como, por ejemplo, los que comete la persona que firma un acuerdo a sabiendas que no lo va a cumplir.
Pero, nos preguntamos, ¿sólo el PRI realizó acarreos a sus mítines? ¿En el Defe nadie fue beneficiado durante la campaña para inclinar su preferencia hacia AMLO? ¿No se recurrió al programa Oportunidades para apoyar a la candidata del PAN? ¿Y la cenita de los 6 millones de dólares para ayudar a AMLO a ganar las elecciones? ¿No repartieron tortas y refrescos todos los candidatos, de todos los partidos, a todos los puestos de elección popular para que la gente se trasladara a escuchar sus interminables mensajes proselitistas?
Es sabido que las elecciones en este país funcionan con dinero. Y más dinero. Y mucho más dinero. Lamentablemente. Pero si te vas a meter a la política de este país y hasta que las nuevas generaciones comiencen a cambiar ese viejo patrón de conducta electoral, aquí, en México, el que tiene más saliva, traga más pinole. Punto.
Cabe mencionar que todas las prácticas anteriores las reprobamos tanto como la compra de un voto, la coacción o la intimidación. Creemos que se puede alcanzar la verdadera democracia y algunas de las formas serían acortar las campañas para evitar tanto desgarriate por un lado, y que se implemente la segunda vuelta electoral por el otro.
En estos días, decíamos, se habla del posible fraude e irregularidades del PRI pero se han perdido de vista las malas mañas de todos los demás partidos.
No avalamos nada, pero no podemos dejar de preguntarnos ¿y si en realidad la mayoría votó por el copetón de Peña? Existe también esa posibilidad aunque en las calles y en las redes sociales, se sienta lo contrario.
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