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Según el flamante secretario de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, alias "Chavita", estamos salvados. Resulta que presumió que el 90 por ciento de los funcionarios públicos son honrados. Si a estas pomposas declaraciones de una mal entendida “honestidad”, le aplicamos unas sencillas cuentas, las declaraciones del político lo condenan a lo más profundo del averno social, vamos, allá donde nuestras abuelas ubicaban al Maligno.
Actualmente, y según el Presupuesto de Egresos de la Federación recién aprobado, existen en el país 2 millones 884 mil 332 funcionarios públicos. El 10 por ciento de esa cantidad representan, si Pitágoras no se equivoca, 288 mil 433 funcionarios corruptos. Algo así como dos y medio estadios Aztecas llenos de ladrones, extorsionadores y deshonestos funcionarios públicos federales.
A esta linda cuenta, hay que sumarle a los funcionarios estatales que gustan de lo ajeno, digamos un buen tanto de sinvergüenzas también con plaza. Plaza que les sirve para enriquecerse, para defraudar la confianza de los que los han puesto ahí. Y lo peor de todo, no se les persigue a pesar de que Chava, "Chavita Vega" (no merece que se le diga de otra manera), sostiene lo contrario. Volvamos a ver:
En declaraciones hechas durante el elegantísimo seminario “La prevención de la corrupción y el servicio profesional de carrera” que organizó el Senado de la República, "Chavita" presumió que han procesado a mil 500 de estos corruptos, algo así como uno por cada 192 ratas. O lo que es lo mismo, de 192 ladrones con plaza, agarran a uno y de todos los que capturan en alguna fechoría, todavía el diez por ciento se libra del castigo, pues también afirmó que se ganan sólo el 90 por ciento de las denuncias.
Todo un ejército de corruptos legales que le quitan su dinero al ciudadano y, acto seguido, le mandan a su superior su tajada y así, hasta el infinito. Esto sí es una verdadera delincuencia organizada, pero que además cuenta con prestaciones de ley, plaza fija, primas vacacionales y, ahora, hasta adelantos de su aguinaldo para pasar por las tiendas compre y compre en este maravilloso “Buen Fin” que se avecina.
Lamentable hecho el de la corrupción de la administración pública a la que, ni modo, hay que sumarle los datos sobre la delincuencia organizada ilegal: narcos, traficantes de personas, lavadores de dinero a los que se persigue -eso dicen- con policías armados hasta los dientes. Por otro lado están los carteristas, los que roban coches, casas, los que violan y matan.
Con un panorama así, nos queda pensar que los mexicanos estamos secuestrados por la deshonestidad, la injusticia y la impunidad. Y viene Chavita, sí, el de la Función Pública y encima lo presume.
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