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Nos dicen que mataron a Osama Bin Laden, villano favorito y ex socio de la familia Bush, según nos narra en su documental Fahrenheit 9/11 el connotado periodista Michael Moore.
Nos cuentan que en un limpio operativo donde supuestamente todo salió bien, dirigido por Obama (si hubiera salido mal otro tendría la culpa), mataron de un tiro en la cabeza a Osama Bin Laden y luego luego a tirarlo al mar.
Nos cuentan que no difundirán las fotos oficiales de Osama muerto y ya hay pleitos entre los mismos integrantes del gabinete presidencial americano por unas supuestas instantáneas que dicen tener, pero que a lo mejor resultan falsas.
Nos cuentan que por aquellas cosas del destino se les “accidentó” un helicóptero, pero no hubo bajas militares del lado americano.
La primera hipótesis que podemos deducir tras estas marcianas declaraciones es: en la corretiza, Osama Bin Laden y su vástago tomaron un atajo y se treparon al helicóptero americano Seahawk con las llaves puestas, que estaba recién escondido en un rellano de los jardines de la residencia Bin Laden, y gracias a la pericia del grandulón en dos segundos levantaron el vuelo; los veinte boinas verdes que lo trataban de arrestar, se achocaron en el otro aparato que llevaban y lo corretearon por tierra y mar al más puro estilo “policías en acción” y de un certero tiro, hecho por algún émulo de Billy the Kid, le partieron el cráneo al piloto del helicóptero americano robado, o sea a Osama, y por eso el helicóptero se precipitó al mar, llevándose con él al más malo del mundo sin haber podido tomarle fotos muerto.
La segunda hipótesis es que Osama, al ver a veinte gringos armados hasta las caries, mansamente se rindió y sin mediar palabra un mariner sealer medio loco sacó su pistola y lo ejecutó de la rabia, al estilo narco mexicano, porque era primo de la amiga de la hermana de alguien que conocía a un trabajador que no apareció después del 11 de septiembre y, pues por estas, los americanos no quieren difundir las imágenes para que los musulmanes -comenzando con el presidente Obama-, se molesten y vayan a detonar las bombas nucleares que dice Pakistán que en realidad sí tiene.
Con esto se explica que no haya fotos o-fi-cia-les del cadáver; que a pesar de haber perdido un helicóptero no se haya registrado ni una sola baja americana y que Osama descanse, no sé si en paz -o en Manhattan-, en el fondo del mar, tras la operación del estratega militar más genial del planeta, Barak Obama, quien de paso mejoró su raiting a partir de tan hollywoodense acción.
Lo más sencillo sería, si no tienen cola que les pisen, que la administración de Obama muestre todos los videos y fotos que posee y entonces los que nos dedicamos a elucubrar cosas nos limitaríamos a creerlo y a seguir, mucho más entretenidos, los cadenciosos pasos de nuestra gobernadora por las turbulentas aguas de la política nacional.
Bueno sería que no dieran pie a las dudas. El horno no está para bollos y los bombazos nucleares con los que comienzan a amenazar los pakistaníes no son un juego de niños.
PS. ¿Qué porquerías estarán haciendo en la fuente de la Prolongación Montejo que hasta pusieron una valla para que no veamos? |
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