|
Desde tiempo inmemorial, los aspirantes a caciques buscan, por todos los medios, perpetuarse en el poder mediante diferentes mecanismos, muchos de ellos fuera de toda lógica y razón. Vamos, a la fuerza si es necesario.
El villano favorito de México durante más de una década, al que se le relacionaba con temblores de tierra cada vez que regresaba de su dulce exilio en Dublín, y al que le debemos gran parte de nuestra pobreza y mucho mayor parte de la riqueza de su testaferro, Carlos Slim, pasó de ser satanizado en los semáforos con unas máscaras, que la verdad lo caricaturizaban menos feo de lo que en realidad es -seguro sobornó al artista que lo inmortalizó-, a asesor de mentes vacías o ineptas.
No se puede negar la inteligencia maléfica de Carlos Salinas y las consecuencias de las reacciones que generan la menor de sus acciones, pero de eso a contratarlo de asesor… ¿O de qué?
¿Qué tiene qué venir a hacer Salinas a Mérida?, es algo que sólo Ivonne sabe, y si mete las manos en donde sea, sólo ellos lo saben. Lo que sí es cierto es que no nos queda claro en calidad de qué se le dispensan al ex presidente mil atenciones, así como una respetuosa obediencia que raya en la adoración.
¿Será que se oculte alguna relación personal? ¿Lo contrataron para “operar” las elecciones del próximo año a fin de que llegue alguien que no barra para atrás? ¿A qué costo? Lo que sí ha trascendido es que tras reuniones y reuniones, Angélica salió regañada y ahora sus posibilidades se desdibujaron un poco, en tanto que, pareciera, Rolandito está en el ánimo de Salinas.
Una cosa queda clara: Salinas está metiendo las manos en la selección de los próximos candidatos. ¿Por qué?
En tanto, Patricio el bobo matalote, sigue tratando de influir en la selección y apoya descaradamente a los que, por cierto, pocas posibilidades tienen. En este caso, se sabe que "Huacho" Díaz le reporta cada paso que da y sigue sus instrucciones al pie de la letra, en tanto que él, Patricio, busca reinventarse tras haber perdido la gubernatura para su partido hace cinco años, tras una gestión nefasta y corrupta.
Las haciendas, los barcos atuneros de los que hablaremos en próximas entregas y la mala gestión durante su gobierno, no son precisamente una buena carta de presentación, y si a eso le sumamos que a su paso por la PROFEPA ajustició a los propietarios de las playas yucatecas -antes sus aliados-, poco tiene que hacer el grandulón que no sea irse a contar su dinero a otro lado.
Lo que sea, por favor, repudiados políticos quemados y malqueridos, saquen las manos del proceso. Lo ensucian, tanto como sus conciencias y sus haciendas.
|