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Rara vez celebramos, por hartazgo, alguna de las constantes estupideces del ex presidente Fox. Rara vez nos reímos con la conciencia de estar admitiendo que éste tiene la razón. Pero cuando el loco de Guanajuato dijo que Clinton y Obama habían fumado marihuana y que no fueran hipócritas quienes critican sus propuestas de “arreglarse” con el narco, soltamos la carcajada cargada de entendimiento.
Y es que como preguntara el mal llamado divo de Juárez, el famoso Juanga: ¿pero qué necesidad, para qué tanto problema?
Y sí, esta vez Fox y Juanga tienen razón: la droga que va hacia los Estados Unidos no debe, ni debió, ni debería en un futuro, ser nuestro problema. Pero… ¿cómo solucionarlo?
Para comenzar, recordemos que cuando el mundo no era mejor, o sea, cuando los camiones de cocaína y mariguana provenientes de Centroamérica y Sudamérica transitaban hacia la frontera, sus propietarios no tenían que cuidarse del Ejército Mexicano porque estos andaban sembrando arbolitos, sirviendo comidas calientes a damnificados y cortando el pelo a los chamacos de zonas afectadas por algún evento natural.
Y como no tenían que hacerle la guerra a los soldados de Felipillo el Valiente, pues poco ejército tenían. Cuando el inepto del teporochito que tenemos de presidente les declaró la guerra, se armaron hasta los dientes y comenzaron a minar a la sociedad mexicana con su mejor arma: la droga que, entonces, utilizaron como moneda de cambio. Ésta llegó, lamentablemente, para quedarse. Los mexicanos éramos borrachos y los gringos drogadictos. Así era hasta antes del sexenio que afortunadamente pronto terminará.
Y es que el comandante Felipe ha afirmado a los medios cosas como que “había que entrarle, o qué ¿pretendían que hiciéramos como que no pasara nada?” Pues la mera verdad sí. Hubiera sido mejor para nosotros, aunque los aduaneros gringos hubieran tenido más trabajo.
Finalmente, existe una solución práctica al mentado problema de la droga: Vía franca a los contenedores que vengan de otro país hacia los Estados Unidos. Punto. Que sean los retenes americanos en tierras americanas quienes enfrenten el gravísimo problema de salud de su pueblo. Ellos son los consumidores. Ellos tienen el problema, no nosotros.
El único pecado que hemos cometido es ser el país fronterizo con los drogadictos. Y, por ello, nuestras carreteras se han tintado de sangre.
Si así se hiciera, dejarlos pasar, ya no habría lugar a los ejércitos de los cárteles y el baño de sangre terminaría. El problema es de ellos, de los vecinos del norte. Que ellos lo arreglen pero en su país.
PS: Tan es su problema que hasta expendedora de drogas ya tienen, véalo usted: http://www.youtube.com/watch?v=FawL4UB93to&feature=player_embedded
PS: Para los que nos cuestionan: Post Scriptum se usa para poner algo tras el escrito, y Postdata para poner algo en fecha diferente.
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