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Aunque se pensara que los éxodos sólo se dan en épocas de guerra, lo cierto es que los mayas de Uxmal se mudaron a diferentes puntos cuando “algo” pasó.
Ese "algo" fue, a decir de algunos investigadores, la persistente sequía. Maní es prueba fehaciente de un movimiento humano total. Y ahí siguen, sin riquezas pero con recursos.
Hace algunas semanas, el país, bueno Televisa, "descubrió" lo que es sabido desde siempre: los indígenas de la sierra Tarahumara no tienen para comer. Las razones: la sequía y la sobreexplotación por parte de empresas transnacionales de las tierras cultivables para sembrar cereales transgénicos. Las tierras fueron muriendo y los rarámuris vieron cómo sus pocos recursos naturales se agotaron rápidamente, irremediablemente.
Mis padres, cuando éramos niños, nos hablaban de la terrible pobreza que les asaltó visualmente durante un idílico paseo en tren que hasta la fecha funciona: Chihuahua al Pacífico. Nos contaban sorprendidos de los niños indígenas vendiendo minerales exóticos, semidesnudos soportando temperaturas invernales. O sea, de que se veían, se veían. Pero nadie, por lo menos hasta ahora, los quería ver.
Y al ser descubierto el "hilo negro" de su pobreza, por parte de una televisora que tiene por costumbre agotar los temas hasta la saciedad, el gobierno enfrascado en su guerra para proteger las fronteras gringas de la invasión colombiana a sangre y fuego, posó sus ojos en ese "descubrimiento" y puso manos a la obra con las cámaras de televisión en la nuca.
Nos contaba una amiga antropóloga, que sin ser la televisora de las estrellas, Salinas Pliego en vez de mediatizar el tema se dio a la tarea de realizar, probablemente para deducir impuestos, un programa de sustentabilidad rural apegándose a la lógica de las "regiones de refugio", término acuñado por el antropólogo veracruzano Gonzalo Aguirre Beltrán, allá por la década de los sesenta.
Estas regiones de refugio, nos contaba, fueron propuestas como una salida para proteger a grupos culturales que en un momento enfrentaran alguna problemática de contingencia, sea por algún fenómeno meteorológico, escasez de alimentos o cuando se requería modificar el espacio de la comunidad por la entrada de alguna agencia de cambio -llámese gobierno o iniciativa privada-, para construir carreteras, presas, libramientos o los ya famosos "polos de desarrollo turístico".
Pues bien, Salinas Pliego y el gobernador de Chiapas Juan Sabines, para resolver la problemática de hambruna de tzotziles y motozintlecos, inspirados en la tesis de Aguirre Beltrán, crearon las "Ciudades Rurales".
Estas no son otras que comunidades asentadas en lugares que por sus características les permiten sobrevivir de manera sostenida y con accesos y servicios suficientes para recibir los apoyos necesarios de manera fácil y económica.
Y es que para hacer llegar un kilo de frijol a los más alejados de la sierra Tarahumara, se requieren de horas de vuelo que salen, cosa de números, mil veces más caras que el apoyo otorgado.
México es un país noble y generoso. También es un país grande y en sus tierras fértiles pueden caber fácilmente los cien mil rarámuris que ahora languidecen a la espera de que vuelva el agua, se regenere la tierra, o de perdida, aterrice algún helicóptero del gobierno.
Con la creación de una región de refugio rarámuri y la construcción de algunas ciudades rurales se podría, perfectamente, reubicar a esta población que no tiene, así como están, más futuro que la caridad.
Sería menester, obviamente, el cabal respeto a sus usos y costumbres así como el derecho sobre sus actuales tierras para volverlas puntos de encuentro cultural y religioso.
Ya basta de ver a los indígenas como curiosos objetos folkloricos. Proveerles de una nueva tierra dentro de su patria, podría ser bandera para cualquiera que busque la presidencia. Este debe ser, más que todo, un movimiento de seres humanos hacia un destino más claro y sereno.
Aquí, es donde las personas que pueden hacerlo, de hacerlo, se convertirán en factores de cambio para una sociedad que ha dejado de creer, y México, estén seguros, se los reconocerá.
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