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Tras no vender mi voto -termino de escribir en primera persona del singular-, nos dirigimos a votar a un kinder de aquí a la vuelta. Debemos reconocer que nuestra casilla fue una muestra exacta de la mayoría de las casillas del país: bien instalada y con un par de decenas de mexicanos comprometidos con la elección.
Nada más llegar, nos dimos cuenta que las cosas iban en serio ya que la afluencia era nutrida. México, pensamos, salió a votar.
Los funcionarios, en perfecto orden, nos solicitaron la credencial y tras gritar a todo pulmón nuestros generales, nos dieron tres boletas para la elección federal. En la casetita nos encontramos un lápiz sin punta por lo que recurrimos a tallar con fruición la boleta de tal manera que quedamos tranquilos en que nuestro voto, no vendido, sería contabilizado de manera correcta, más aún con la cara de soldados suizos de los funcionarios de casilla que rápidamente sacaron la tinta indeleble -llámese ácido- y nos marcaron el dedo. El tema se repitió con la elección local y en menos de diez minutos estábamos fuera. Bien.
Por la tarde y noche, reunidos con todos nuestros colaboradores, nos dimos a la tarea de informar y las diferencias en las preferencias personales salieron a relucir. Fue una noche para recordar. Unos le iban a un partido y otros discutían y defendían doctrinas diametralmente opuestas, pero todos con la consigna de apegarnos a los hechos, de manejar datos y cifras oficiales. Creemos que conseguimos dar información exacta y, con la ayuda de amigos y seguidores del Twitter y Facebook fuimos informando y corrigiendo los datos conforme avanzaba la noche.
La única sorpresa fue que, hasta el momento de escribir estas líneas, Mérida pasa a manos del PAN. Nos acordamos de la herencia maldita de Angélica Araujo y su mentado paso deprimido a punta de toletazos. Lógico.
La noche fue larga y en su transcurrir dimos cuenta de la información nacional, del triunfo del PRD en el DF y de los múltiples triunfos del PRI a lo largo y ancho del país. Cerramos con la información que hoy se confirma: Peña Nieto será presidente y Rolando gobernador. Mérida para el PAN. Para el PAN poco. Se conformarán con pluris y volver a ser oposición.
Acción Nacional pierde por la criminal actuación de Calderón y los 60 mil muertos de su guerra, no por la cursi de Josefina. Era peor candidato Felipe, el "presidente del empleo" y desde hace tiempo, primer peñista del país.
Viene ahora el cierre y la tensa espera para saber si AMLO reconocerá los resultados o se reeligirá como "Presidente Legítimo" otros seis años. Esperemos.
Chiapas, por otra parte, abre la esperanza a los jóvenes con el triunfo de el Güero Velasco que demuestra su buen oficio y la magistral operación electoral al ofrecer un discurso fresco y serio.
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