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Hace un año, más o menos, comentábamos sobre el triunfalismo de Felipe Calderón en cuanto al tema de su estúpida guerra contra el narcotráfico que en aquel entonces sumaba ya 40 mil muertos. En dicha colaboración intitulada “Si con discursos se ganaran batallas” (http://www.yucatanhoy.com/tal-cual/si-con-discursos-se-ganaran-batallas.html) decíamos que “sin darse cuenta, nuestro cómico favorito comparó al narco con los nazis, uno de los más crueles ejércitos de la humanidad, pero también uno de los mejor organizados y pertrechados de la historia; o sea para él, el “Chapo” Guzmán es como el Hitler de esta guerra que se perdió antes de comenzar”.
Y su “Hitler”, sigue tan campante. A eso, nos cuentan los que saben que la famosa fuga no fue tal. No. Las cosas fueron distintas. Resulta que el Chapo -para decirle correctamente y no se ofenda su protector, Felipillo el pillo, le diremos don Chapo-, tenía como prebenda salir los viernes por las noches de su oficina, cita en el penal de Puente Grande, y regresaba los domingos por la noche, siempre antes de la media noche para que no hubiera problemas por los controles “sorpresa” de los lunes. Pues esa semana, sin decir agua va, el control se adelantó al domingo por la noche y el Chapo… pues ya no pudo entrar, o lo que es lo mismo, le cerraron la puerta y pues a darse a la fuga. Tan cómodo que le resultaba estar de la otra forma. Ni sus cosas le dejaron recoger.
A partir de eso, se han detenido a cuantos malosos rondan por ahí y se habla que un 70 por ciento de los cabecillas de las organizaciones criminales están tras las rejas. Pero eso no es suficiente.
Para irnos entendiendo: mientras que Felipe Calderón no tenga los huevos para detener a don Chapo, sabiendo dónde está, no vamos a creer en él. Así de fácil. Calderón podrá tener cojones para detener capos de medio pelo y podrá pararle el alto a los periodistas incómodos, pero no los tiene para detener al que parece su jefe: don Chapo.
Y mientras eso sucede, los muertos ya superan los 50 mil. Los gringos hablan de 150 mil. Para ser sinceros, ya el tema estadístico en que se han convertido las miles de desgracias individuales, ha hecho parecer esa cifra como tema “aceptable” y ya da igual hablar de una u otra cantidad. Son demasiados a partir de uno sólo.
Algunos nos dicen que antes de Calderón también eran muchos los narcos. Sí, y eran protegidos de Fox. Y antes lo fueron de Zedillo y antes pues, de los anteriores. Pero eran unos cuantos comparados con el ejército que son hoy en día. Ahora son cientos de miles. Se habla de más de un millón de gentes que directa o indirectamente están relacionados con el crimen organizado. Y mejor armados que el Ejército Mexicano. Y menos burocráticos. O lo que es lo mismo: crimen bien organizado.
Sólo nos queda una duda: ¿De qué tamaño le habrá resultado el negocio de la guerra a Felipillo?
ACTUALIZACIÓN: la candidata del PAN a la presidencia, Josefina Vázquez Mota afirmó que ella sí detendrá al Chapo Guzmán. O lo que es lo mismo: adelanta, como hemos sostenido, que Calderón no lo hará. Seguro sabe que Felipillo o no tiene los tamaños o está bajo la tutela del capo.
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