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En el transcurso de la semana, tal vez una de las más convulsas en México en lo que va del año, una perla humorística rasgó el cielo de Mérida. Angélica Araujo, habló en un arranque de sinceridad sobre sus sueños:
“me han hecho preguntas de que si tengo aspiraciones y procuro hablar con la verdad: sin duda quien hace un trabajo y tiene la vocación de servir a los ciudadanos tiene aspiraciones, me gustaría representar al Estado ya sea local o en el ámbito nacional”
Esta confesión, nos deja claro que Araujo no la tiene clara. Dijo que le gustaría “representar a su Estado ya sea en lo local o en el ámbito nacional” o lo que es lo mismo, no sabe si conseguirá ganarle a los dos caballos negros del PRI –Jorge Carlos Ramírez Marín y el venido a menos Rolando Zapata Bello-, o se conformaría con una pluri como premio de consolación.
Pero, honestamente, en el segundo y más seguro de los casos no sabemos qué es lo que Angélica Araujo ha hecho para merecer el mentado premio de consolación. Pues de ella, más que el Paso Deprimido por la glorieta “del paz” -sonido onomatopéyico de los garrotazos con que reprimieron la manifestación en contra de la obra-, se recuerda su actuar de golpeadora.
Además, en un lapsus, Angélica dijo que “procura” hablar con la verdad, por lo que se entiende su buena voluntad más no sus buenos resultados. O sea, no siempre la dice.
Entonces, en el ámbito nacional y aunque no les guste a los aún presentes en Palacio, se perfila para contender por el PRI, Ramírez Marín; quien de alguna manera posee el don de la ubicuidad ya que no hay noticiero en el que no luzca -trajeado él-, trabajando, no sabemos en qué pero trabajando, a diferencia de la Araujo que no pasa del salón de belleza y las "obritas" de relumbrón.
Además, una cosa es alcanzar la candidatura y otra mucho muy distinta ganar la elección. Y aquí sí contamos los que votamos y que hemos visto el actuar de los que pretenden llegar a la silla que ahora ocupa Ivonne.
Por el PAN, hay dos figuras que se distinguen de las demás: Beatriz –mano de hierro- Zavala, de quien sólo recordamos los abundantes videos, uno de ellos en nuestros archivos y a su disposición, en la que se demuestra que fue ella la que inició las hostilidades contra las hordas de “la porra” Araujo.
El pleito de vecindad, terminó con algunos contusos y uno que otro descontento con el magno agujero. Y Sofía Castro, quien se encuentra trabajando intensamente en el puerta a puerta, comisaría a comisaría, pueblo a pueblo, llevando un mensaje alentador y progresista. No hay ni punto de comparación.
Por otro lado, un dato curioso: creen los priístas de esta administración que la seguridad que se vive en Yucatán es cosa de este gobierno. No. Sin embargo es justo reconocer que la gobernadora y el rudo de Saidén han mantenido la paz existente. Pero ésta seguridad -huelga decirlo-, ya existía cuando llegaron, y más que un logro de tal o cual gobierno, representa un activo ciudadano.
En gran parte, es la sociedad la que se ha encargado de denunciar, la mayoría de las veces de manera anónima, la ubicación de ladrones, asaltantes y vendedores de droga y eso, junto con la extenuante presencia policiaca que inunda las calles meridanas, ha permitido que en esta maravillosa ciudad en la que nacimos, se respire, todavía, un aire de paz y concordia.
PS: A la gobernadora: hay quienes desde su gobierno, digamos Ingrid Salazar, se dedican a hostigarnos y provocarnos para que respondamos y la ataquemos a usted, Ivonne, pues la susodicha ya se habría arreglado con quien aspira a sucederla. ¿Hasta cuándo le van a poner un alto a esta desleal traidora? Es cosa de investigar. No se conmueva con las lágrimas de cocodrilo. Son sólo eso.
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