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AMLO confunde peras con manzanas |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Lunes, 09 de Julio de 2012 12:59 |
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Siempre hemos pensado que los extremos no son buenos cuando de política se trata. Creemos que es el centro donde pueden converger todos los pensamientos políticos, ya que resulta más generoso para un país un sistema incluyente y tolerante. A pesar de todo esto, estuvimos atentos al renacimiento de Andrés Manuel y casi llegamos a tragarnos lo de “paz y amor”. Casi.
No es posible. El llamado peje es un impresentable. Y mentiroso. Y ruin. Y veleta. Igual si hubiera llegado a la presidencia se hubiera convertido en chavista y, entonces sí, a buscar la reelección eterna.
Si usted, estimado lector se pregunta algo así como ¿qué le pasa a Loret? le comentamos: no manejamos bien las decepciones. Si bien no habíamos puesto nuestras esperanzas en AMLO, pensamos ilusamente que al firmar el pacto de civilidad, el tipo cumpliría como hombrecito, pero no fue así. El sujeto en cuestión no tiene palabra, es un farsante.
Y es que el tabasqueño quiere confundir las peras con las manzanas. Sí, las peras son peras y las manzanas, manzanas. Una cosa fue la campaña y otra la elección. Veamos:
Andrés Manuel vivió una intensa campaña en la que al igual que el PAN y el PRI –a Cepillín Gordillo no lo mencionaremos en adelante- hubo de todo: despensas, regalos, acarreos a los mítines, tortas de huevo y refrescos. Así son en México las campañas. Y al final de ella, cuando todos los métodos para convencer a los votantes, incluyendo la entrega de láminas de cartón o vales de Soriana –cada quién lo hizo a su estilo-, habían sido documentados, él firmó el famoso Pacto de Civilidad, mismo que ahora se está pasando por el arco de las vergüenzas.
Las irregularidades se dieron, si es que hubo, durante las campañas, no durante las elecciones, que son dos cosas muy distintas. Sin embargo, fue en las elecciones cuando al peje ya se lo había llevado el payaso cuando, entonces, sacó a relucir que Peña Nieto era malísimo porque había comprado en Soriana y no en Walmart. Y, además, fue el propio perredista el que animó a los mexicanos a aceptar todo lo que les regalaran.
El día de la firma, el abanderado de las izquierdas ya debía tener las supuestas pruebas que presentó hasta el mero día de la elección y entonces con ello, quiso, a toro pasado, descalificar el proceso electoral, con lo que, de paso, insultó a más de un millón de mexicanos que participaron para cuidar los comicios.
Más de un millón de ciudadanos que se levantaron a las seis de la mañana, tras semanas de entrenamiento, y se dieron a la tarea de cuidar la elección. Estos, se pasaron todo el día verificando, sellando, marcando, atendiendo con prontitud los millones de votantes registrados, luego contaron los votos y los reportaron al IFE. En el proceso participamos millones de votantes y no hubo forma de alterar los resultados como para que el tipo éste, venga y descalifique un proceso que rayó en lo ejemplar, salvo escasísimas irregularidades.
O lo que es lo mismo, AMLO volvió a mandar al diablo a las instituciones.
Sabemos que fueron muchos millones, tantos como 15 millones 896 mil 999 los votos que obtuvo. Pero Peña Nieto sumó 19 millones 226 mil 784 votos. Y en nuestra democracia se gana con un voto, sí, con uno solo. O no sabrá aquello que nos repiten a cada rato de “Sufragio Efectivo”.
Podemos concluir que al perder la elección de manera clara, AMLO recurrió a su plan B, ese que trae en la sangre: el del porrismo, la confrontación, la manipulación y el inconformismo.
¿Podrá dormir bien “el peje” sabiendo el tamaño del daño que le causa a su país, nuestro país, su comportamiento sociópata?
Por lo pronto, los ciudadanos trataremos de recobrar, poco a poco, la rutina ayuna de mensajes políticos y locuras electorales.
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Tercer grado, ignominiosa auto defensa |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Jueves, 05 de Julio de 2012 12:31 |
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Sólo observar la cara de “yo no fui” del nicotínico de Carlos Marín fue suficiente para darnos cuenta de por dónde iban los tiros.
Con cosas como “las casas encuestadoras deberán revisar su metodología” y fantochadas de ese calibre, los connotados periodistas que participaron en la mesa de debate Tercer Grado, ayer miércoles 4 de julio, trataron de salvar el culo, mantener algo de credibilidad y hacer como si no pasara nada luego de haber manipulado a la opinión pública con unas pinchurrientas encuestas que aseguraron durante meses, todos los días, que Peña Nieto ganaría con un margen de por lo menos 20 puntos.
En pasadas reflexiones, en ese mismo espacio, dijeron de Peña Nieto, los endiosados locutores, que durante el primer debate “Peña Nieto salió a defender sus 20 puntos”. ¡Nunca hubo tal diferencia! Son, por lo menos, una rastra de mentirosos manipuladores. Veamos por qué.
Resulta que una de las costumbres de gran parte de los mexicanos es hacer que su voto resulte útil. O lo que es lo mismo, “vamos a apoyar al que va ganando para que de verdad gane”.
Y se dedicaron a inflar a Peña.
Algunas de las tesis sostenidas por alguno de los reporteros en cuestión era que resultaba imposible poner de acuerdo a todas las encuestadoras para que dieran los mismos resultados y echaban la culpa a “algo”, no sabían qué, pero “algo” que había pasado desde la publicación de la última encuesta, cuatro días antes de la elección y la “fiesta democrática” que vivimos. Y tan campantes.
Marín, que le gritó a Andrés Manuel, otro impresentable, que las encuestadoras eran casi casi el cáliz sagrado de la exactitud durante la visita en la que el político hubo de resistir la abyecta agresión de los periodistas, no dijo nada al respecto y sólo se atrevió a decir, con tonito mesiánico, que los ciudadanos teníamos derecho a saber lo que las encuestas marcaban. ¿Cuáles? ¿Las basuras que Milenio presentó durante meses para ayudar a Peña Nieto?
Y así, con la mesa puesta, llamaron al más indecente de todos, Vicente Fox, para que diera el grito de guerra a los mexicanos que gustan de apoyar al puntero, sea quien sea pero que vaya adelante. Con ello se terminó de cerrar la pinza, y de los dos o tres puntos que Peña le llevaba al peje se pasó a seis o siete. ¡Buen trabajo! Sólo que no les creímos ni las buenas noches, ayer cuando trataron de volver a engañarnos. Periodistas vendidos.
Lo más triste del tema es que no había necesidad: Peña hubiera ganado sin necesidad de tanta marranada. ¿Usted qué opina?
PS. Para qué carajo López Obrador firmó un acuerdo de civilidad si “ya sabía” de las truculencias de la elección. ¿O es que se las está inventando?
PS2. Estuvo más cercana nuestra criticada encuesta donde le dimos la ventaja a Peña Nieto de sólo cuatro puntos.
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Lunes, 02 de Julio de 2012 10:01 |
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Tras no vender mi voto -termino de escribir en primera persona del singular-, nos dirigimos a votar a un kinder de aquí a la vuelta. Debemos reconocer que nuestra casilla fue una muestra exacta de la mayoría de las casillas del país: bien instalada y con un par de decenas de mexicanos comprometidos con la elección.
Nada más llegar, nos dimos cuenta que las cosas iban en serio ya que la afluencia era nutrida. México, pensamos, salió a votar.
Los funcionarios, en perfecto orden, nos solicitaron la credencial y tras gritar a todo pulmón nuestros generales, nos dieron tres boletas para la elección federal. En la casetita nos encontramos un lápiz sin punta por lo que recurrimos a tallar con fruición la boleta de tal manera que quedamos tranquilos en que nuestro voto, no vendido, sería contabilizado de manera correcta, más aún con la cara de soldados suizos de los funcionarios de casilla que rápidamente sacaron la tinta indeleble -llámese ácido- y nos marcaron el dedo. El tema se repitió con la elección local y en menos de diez minutos estábamos fuera. Bien.
Por la tarde y noche, reunidos con todos nuestros colaboradores, nos dimos a la tarea de informar y las diferencias en las preferencias personales salieron a relucir. Fue una noche para recordar. Unos le iban a un partido y otros discutían y defendían doctrinas diametralmente opuestas, pero todos con la consigna de apegarnos a los hechos, de manejar datos y cifras oficiales. Creemos que conseguimos dar información exacta y, con la ayuda de amigos y seguidores del Twitter y Facebook fuimos informando y corrigiendo los datos conforme avanzaba la noche.
La única sorpresa fue que, hasta el momento de escribir estas líneas, Mérida pasa a manos del PAN. Nos acordamos de la herencia maldita de Angélica Araujo y su mentado paso deprimido a punta de toletazos. Lógico.
La noche fue larga y en su transcurrir dimos cuenta de la información nacional, del triunfo del PRD en el DF y de los múltiples triunfos del PRI a lo largo y ancho del país. Cerramos con la información que hoy se confirma: Peña Nieto será presidente y Rolando gobernador. Mérida para el PAN. Para el PAN poco. Se conformarán con pluris y volver a ser oposición.
Acción Nacional pierde por la criminal actuación de Calderón y los 60 mil muertos de su guerra, no por la cursi de Josefina. Era peor candidato Felipe, el "presidente del empleo" y desde hace tiempo, primer peñista del país.
Viene ahora el cierre y la tensa espera para saber si AMLO reconocerá los resultados o se reeligirá como "Presidente Legítimo" otros seis años. Esperemos.
Chiapas, por otra parte, abre la esperanza a los jóvenes con el triunfo de el Güero Velasco que demuestra su buen oficio y la magistral operación electoral al ofrecer un discurso fresco y serio.
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Viernes, 29 de Junio de 2012 14:12 |
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Pues ¿por qué no?
Vamos a ver. Vendo mi voto y personalizo, para que no piensen que estoy instigando a las hordas perredianas, priistas, panistas o magisteriales a vender su voluntad, hablo en primera persona del singular para orgullo de mi maestro de gramática.
Para desgracia de mi maestro de Civismo, Chipo Castellanos, he decidido que si me llegan al precio, vendo mi sufragio.
Ahora bien, el asunto es saber quién quiere comprarlo y en el improbable caso de que exista más de un postor, qué les voy a pedir. O cuánto.
A todo esto, publico esta especie de confesión que, huelga decirlo, me puede llevar a ser procesado y decapitado por reconocer lo que millones de mexicanos harán pero no contarán, porque tengo cívicamente la obligación de quitar la encuesta, o sea, para no cometer un posible delito electoral, pues cometo otro. Negocio de Peto.
Así que veamos: podría pedir mil pesos que me servirían apenas para llenar el tanque de gasolina y todo gracias a los aumentos constantes a los combustibles, que el gracioso Gobierno Federal nos endilga porque de algún lado tienen que sacar para que la esposa de Calderón viaje en avión, clase turista, junto a Josefina a uno de sus tristes mítines. Un tanque que me dure una semana comprometiendo mi voto cuyo efecto durará seis años mmm… no, es poco.
Ahora que me acuerdo, se me descompuso el boiler y por un boiler… pero estamos en pleno verano, mejor sigo con el agua fría y así no gasto gas que está más caro que mi frío.
Veamos, algo que dure: ¡una tele! Pero si no tengo SKY (sí tengo pero es para dramatizar) sólo me serviría para ver a Dóriga y demás preciosuras como Carlos Marín. No vale la pena, son muy aburridos.
Un coche para ir a votar cachetonamente, pues no me lo van a dar, no es para tanto.
Un aire acondicionado central no, porque luego cómo pago la luz.
Un estéreo, hace mucho escándalo.
Computadora, ya tengo; en ésta estoy escribiendo y aunque luego se pasma y se queda como Andrés Manuel entre frase y frase, pos no. Tampoco la necesito.
Un Ipad es complicado y hay que comprar todos los programas, no hay piratas.
Un celular no porque me encuentra mi mujer y pues eso sale peor.
Vales de Soriana por varios miles de pesos, mmm… no, porque todo lo que comemos se convierte en algo parecido a la política mexicana.
Mejor, el domingo camino, tras bañarme con agua fría y me voy con la mente clara por no haber visto anuncios políticos gracias a la veda y a no tener tele en el baño, me voy caminando a mi casilla para ahorrar gasolina y ejerzo mi voto libremente por el menos malo que a estas alturas no tengo ni pajarera idea de quién será. ¿Ustedes sí?
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Última actualización el Viernes, 29 de Junio de 2012 21:27 |
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Nuestra criticada encuesta |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Martes, 26 de Junio de 2012 12:16 |
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Nos dijeron de todo durante los dos meses que duró la encuesta, misma que hoy dimos por teminada, y en la que participaron 3 mil 752 lectores. Nos llamaron perredistas cuando AMLO llevaba la delantera. Amarillos radicales cuando, tras dos semanas el peje seguía adelante. Malditos izquierdosos vendidos cuando al mes AMLO con poco margen seguía en primera posición. Y de ahí, a priistas vendidos cuando Peña Nieto rebasó las preferencias de nuestros lectores.
Nunca publicamos nuestra metodología porque ésta consistía en el voto directo, claro y verificable de cada lector que, huelga decirlo, no podía volver a votar. El amanerado de Federico Arreola simplemente la descalificó con un “esa no es una encuesta” porque su ex favorito estaba en primer lugar y eso que hace seis años se puso de tapete de AMLO tras lustros de declararse imparcial.
Nos llamaron tendenciosos cuando dimos cincuenta veces en Twitter la nota que AMLO iba puntero. Ahora nos llaman tendenciosos porque Peña Nieto va arriba, por poco pero arriba.
Lo cierto es que estos son nuestros resultados, le guste a quién le guste y le parezca a quién le parezca. Todo ello, avalado por 3 mil 752 lectores.

Creemos que la realidad estará muy cercana a estos números de una encuesta que nadie pagó. Sentimos a Josefina un poco abajo, mas sin embargo este sorprendente resultado negativo lo obtuvo mayormente en una tierra en la que el PAN algún día fue mayoría.
Sin entrar en la pose retadora, preguntamos sin ánimos de ofender: ¿alguien quiere apostar a una encuesta más cercana a lo que será la realidad?
Lo sabremos cuando Dios mediante, escribamos pasada la elección. Hasta entonces, ¡suerte México!
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Última actualización el Martes, 26 de Junio de 2012 12:50 |
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