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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Lunes, 06 de Agosto de 2012 13:44 |
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Antes siquiera de que terminara el clavado de una de las participantes que no obtuvo premio en las olimpiadas de Londres, ya el locutor, el de la fábrica de sueños, decía que aunque le iban a dar malas notas porque entró chueca, la verdad es que había logrado altura y su posición en la ejecución había sido inmejorable. Justificar el error ante todo.
Y es que los infladísimos atletas mexicanos –menos del 5 por ciento ha pasado a rondas finales- han sido carne de marketing de Televisa y TV Azteca durante años. ¿Por qué? Pues porque las expectativas consiguen televidentes y nosotros a la vez, nos convertimos en moneda de cambio a la hora de vender spots televisivos. Si nos dijeran que no hay posibilidades de ganar, pues poco rating tendrían ya que sintonizaríamos cualquier cosa menos la exhibición de nuestros fracasos y ridículos.
Siempre –salvo honrosísimas excepciones- la justificación y el pretexto. Siempre el casi se pudo. El ya merito. El “nos hicieron trampa”.
Igualitos que AMLO. Ya se atrevió el pejeloco a amenazar diciendo que Peña Nieto no se sentará en “la silla”. Claro, podríamos contestar, siempre y cuando los millones que sí votaron por el priísta y el Estado Mexicano no se impongan a la barbarie a la que comienza invitar quien se dijo adalid de una patria amorosa, el siempre mal perdedor, Andrés Manuel.
Las medallas se obtienen con puntos, con marcas, con resistencia, fuerza, velocidad. Las elecciones con votos. Y cuando se pierde, no se vale amenazar soterradamente con revoluciones y desacatos a la ley. No se vale prender la mecha de la discordia en este México tan lastimado.
Hoy hay poco que decir salvo que es triste perder. Pero más vergonzoso no admitirlo.
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Olimpiadas, baja rentabilidad |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Martes, 31 de Julio de 2012 13:18 |
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No solemos hablar mucho de deportes porque ni los practicamos, ni nos interesan gran cosa. Siempre decimos, -parafraseando un diálogo de la película África Mía- que “si llegamos a sentir muchas ganas de hacer deporte, nos recostamos hasta que se nos pasa”. De ahí los kilos
Lo que sí no nos perdemos, como buenos masoquistas mexicanos, son los partidos de la gloriosa Selección Mexicana que de selecta, no tiene nada. Es precioso creer durante unos minutos que podemos ganar hasta que un mexica deja pasar a un jugador de verdad y ¡zas! Nos meten gol y a regresarnos con la cola entre las piernas. No falla.
Pues resulta que los más de cien competidores que acudieron a la justa olímpica fueron, la inmensa mayoría, nomás a pasear y a “agarrar experiencia”. No sé para qué les pueda servir la mentada experiencia si será la única vez que estén en la Delegación Olímpica Mexicana, esa que tantas vergüenzas nos ha dado.
Hablar casi de “gloria nacional” por un par de medallas de plata suena casi risible. Con esa gran noticia abrieron algunos telediarios y hasta nosotros estuvimos tentados a destacarla. En sí, se subió como principal un par de horas, pero pudo más la lógica que dice que el que alguien gane una medalla de plata no es noticia principal en ninguna parte del mundo y la cambiamos por algo más interesante.
Pero, ¿a qué viene todo esto? Pues a que las autoridades en general no han tomado en serio al deporte en este país. La mayoría de los atletas entrenan con el estómago vacío y no cuentan con las instalaciones mínimas necesarias para prepararse como “Dios manda” y se van a las olimpiadas por haber tenido las mejores marcas en México, aunque éstas estén tan lejanas de los récords como Felipe Calderón de la realidad.
El ridículo es cada cuatro años. Bien por los ganadores, unos cuantos. A los demás, una pregunta ¿A qué coño fueron, además de pasear?
Ya estamos cansados de tanta mediocridad a tan alto costo. Hay países que envían a cuatro atletas que regresan con ocho medallas. Nuestra rentabilidad deportiva ha de ser, nos imaginamos, de las más bajas del mundo. Pero bueno, si se van a gastar 9 mil millones de pesos para comprar un avión mágico que cuide a Peña Nieto, pues todo podemos esperar.
Eso sí, siempre queda nuestra socorrida y mediocre frase de que “lo importante no es ganar sino competir”. ¡Cuánto daño nos ha hecho esa derrotista mentalidad! Pero bueno, siempre queda el consuelo de que ahora sí, dentro de cuatro años ¡daremos la sorpresa!
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Martes, 24 de Julio de 2012 11:51 |
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Ni 131, ni ningún número que busque la inmortalidad de un ideal que carece de ideales.
Los 131 muchachos que increparon a Enrique Peña Nieto en su campaña, cuando el priista asistió a la Ibero, no tienen nada que ver con los 132 mil arrimados al movimiento que buscan notoriedad y sólo dan desde problemas hasta risa con sus manifestaciones. Bueno, hasta adultos mayores que nunca pasaron ni por la primaria, se dicen miembros activos del movimiento estudiantil. Eso sí, no se retiran de las protestas hasta que les den su torta y su Boing de fruta vitaminado.
Y es que los asistentes a esa fatídica reunión en plena campaña electoral, no tenían absolutamente ninguna intención de dialogar, vamos, ni siquiera escuchar lo que el ahora candidato ganador quería decirles.
Durante la contienda, el famoso grupo que se decía apartidista, se inclinó como por arte de magia hacia el regazo siempre generoso de Andrés Manuel quien desde ese momento los cobija pero también los azuza contra todo lo que se mueva y tenga que ver con algo distinto a su movimiento desestabilizador y a todas luces falto de coherencia.
¿Pero qué sigue? Pues no siempre salen las cosas tan regaladitas como para andar desperdiciándolas, pensarán sus mecenas quienes, seguramente, les prometerán si no lo han hecho, facilitarles la vía para que se conviertan en Asociación Política y, poco después, en el partido de los números, el YS132. Y de ahí, ¡Al presupuesto!
Ya veo a los indignados estudiantes o a quienes logren tripularlos, jugando para diputaciones y alcaldías. Ya veo a fantoches, émulos de Quadri, lanzarse dentro de seis años a buscar la grande, pero claro, cuando estén a punto de hacerlo, mejor apoyar al candidato que el PRD designe.
No se han dado cuenta estos muchachos que son la típica carne de cañón. Está bien que se hayan ofendido porque les llamaron porros, pero no es para tanto y, además, ahora son simplemente muchachos manipulados por el peje. ¿Qué puede ser peor?
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Última actualización el Martes, 24 de Julio de 2012 12:39 |
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Limpiar la casa y planificar |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Viernes, 20 de Julio de 2012 13:02 |
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Llegan los días en que hay que terminar de pagar las cuentas por parte de los ganadores en las contiendas electorales y esconderse por parte de los perdedores que, creyendo que la suerte les sonreiría, se endeudaron con agencias de publicidad, medios y hasta tiendas de abarrotes, por aquello de las despensas y las tortas del día de la elección.
Ahora, los ganadores tienen a su favor el tiempo, creemos demasiado, para preparar su plan de gobierno sustentado en sus plataformas electorales por un lado, y sus verdaderas intenciones por el otro.
En Chiapas, Manuel Velasco tiene ante sí el reto titánico de llevar igualdad y bienestar a todos los rincones de uno de los estados más hermosos y paradójicamente más pobres del país. Sabemos que tomará las riendas a pesar de su corta edad y apoyado por su eficiente equipo de trabajo, gobernará en busca de la prosperidad. Esperemos que los desastres naturales dejen de ensañarse con este bello estado y sus habitantes y pueda así, desplegar toda la fuerza de su juventud y convertirla en avances reales y benéficos.
Los indígenas chiapanecos claman por la justicia social prometida. Los reclamos son amplios. Chiapas requiere de más industria mediana y comercio que ofrezcan sueldos justos y dignos así como una industria turística a la altura de la belleza natural de este maravilloso estado.
En Yucatán, creemos, la primera tarea que deberá enfrentar Rolando Zapata, quien también cuenta con un buen equipo, será barrer el cochinero que hereda de “la bella”, y despintar las paredes de palacio de brillantina tras airear las oficinas de los olores añejos de una larga juerga.
Tras las labores de asepsia, el gobernador electo de Yucatán tiene ante sí la posibilidad histórica de hacer mucho por su estado, todo lo que no se ha hecho en esta administración de frivolidad y torpeza. Reconvertir al campo a actividades más lucrativas, apoyar a los industriales y a los comerciantes para fomentar más y mejores empresas que den trabajo a los yucatecos, atender la infraestructura de todos los municipios y regresarle a Yucatán su dignidad perdida tras las bambalinas de lo que en otro tiempo fue Palacio de Gobierno y hoy casi se compara con un lupanar.
Y en el ámbito nacional, el del último presidente panista que fue tan bueno que hasta la sucesión perdió como perdieron la vida de manera violenta decenas de miles de mexicanos; Peña Nieto tiene un reto monumental tras desligarse del genocida de Calderón: volver a México, nuevamente, una Patria en la que podamos vivir en paz, sin narcos en Palacio, sin delincuencia organizada -coordinada diríamos-. De ahí, planificar una mejor educación, salud, infraestructura y, sobre todo, más apoyo a las entidades que más lo necesitan.
Es momento de planificar por un mejor futuro para nuestros hijos. Creemos que hay voluntad. Eso sólo el tiempo lo dirá. Pronto cantaremos las golondrinas a la golfas, los vividores y los vende- patrias. Que les vaya bien. Y a partir de esto, que nos vaya mejor a todos. Eso esperamos.
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Última actualización el Viernes, 20 de Julio de 2012 18:51 |
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Escrito por Alberto Loret de Mola
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Martes, 17 de Julio de 2012 13:01 |
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Una viajera no es, por lo general, una agente de viajes. Una compradora compulsiva de ropa cara no es, necesariamente, modelo de pasarela. Una televidente no se convierte, sin tener talento, en una estrella de telenovelas. Una tonta no resulta ser inteligente, si acaso listilla, con un poco de estudios y algo de padrinazgo. Una ladrona no es ni será honrada nunca, ni por error. Una mentirosa, jamás podrá decir la verdad. Por lo menos así pensamos.
Sin que el párrafo anterior tenga obligadamente que ver con la bella Ivonne, nos dicen que la funcionaria a cargo del Ejecutivo se anda promoviendo -entre los que tienen la suficiente sangre fría para no reírse- para el gabinete de Enrique Peña Nieto, candidato ganador de la Presidencia de la República.
Dicen que la quieren para el área de turismo, es más, aseguran que va de secretaria del ramo. Soñar no cuesta nada. Creemos que Peña Nieto conformará un gabinete a la altura de las circunstancias, con personas sensatas, preparadas, con sensibilidad social y con un currículum impecable. En ese esquema no tiene cabida la mencionada gobernadora.
Y es que el hecho de haber utilizado las ruinas mayas para traer artistas y cantantes a un elevadísimo costo sólo para sentirse promotora, no la hacen candidata a ocupar la cartera de turismo. Ah, y su museo maya a medio hacer -que según ella tiene más acero que la Torre Eiffel- no la hace constructora de nada, salvo de fortunas.
México, sentimos, requiere de personajes de talla internacional para promover sus riquezas históricas y naturales alrededor del mundo. No a fantoches que se dicen herederas de la sabiduría maya sólo por el hecho de tener un micrófono y audiencia acarreada que las escuchen.
No hay que confundir las cosas. Aquí, en Yucatán, se sacó la elección a favor del PRI a duras penas. Fue Rolando el que jaló la gente, no Ivonne. Peña Nieto lo sabe. La que parece no aceptarlo es quien ya prepara sus maletas Louis Vuitton para ir a dar la vuelta a México nada más dejar su engorrosa encomienda, a hacer antesalas, primero a las oficinas de EPN y luego si las cosas salen como van a salir, a Televisa para enfrentarse a la realidad, esa que le confirmará que no se le estima ni como política ni como artista, y regresar eso sí, mejor equipada que cuando destazaba puercos, con sus ternos de mestiza y sus filigranas recién adquiridas, a su carnicería de Dzemul.
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