Lunes, 20 de Mayo del 2013
Comenzar bajo cero PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Alberto Loret de Mola   
Miércoles, 03 de Octubre de 2012 11:45

Y nada más fumigar y sacar chinches, jejenes y ladillas de Palacio e instalarse en la silla de gobernador, Rolando Zapata se habrá encontrado conque de dinero poco y de deuda mucha, o lo que es lo mismo, con finanzas negativas.

Para ello, en su primer mensaje anunció un programa de austeridad que incluye prácticamente todas las áreas, comenzando con los gastos superfluos, de esos que le encantaban hacer a la matarife de Dzemul.

No se podrán crear plazas de trabajo indiscriminadamente ni abusar de los vehículos y celulares.

No se arreglarán las oficinas de Palacio y nos imaginamos que sólo retirarán las muchas cosas que recuerden a un “teibol”.

El reto al que deberá enfrentarse Rolando es doble: hacer las cosas bien y que le crean. El gobierno pasado se empeñó en desprestigiar la figura del Ejecutivo a punta de excentricidades propias de la realeza decadente.

El campo clama por apoyos, semillas, ganado, riego y canales de comercialización suficientes.

La educación debe modernizarse.

El sector salud debe sanearse a fondo. Para comenzar, sacar las ratas del O’Horán.

Las carreteras requieren mantenimiento.

El sector turístico necesita impulso más allá de figuras folklóricas vestidas de terno, diciendo estupideces y alternando con figuras de la farándula.

Y la economía sólo mejorará con eso, con economía en todas las áreas.

Ya comenzó el sexenio de Rolando, veremos qué tal lo hace. Por el momento, ha llamado a las cosas por su nombre y ha expuesto el derroche que tanto denunciamos en este medio. Ojalá y siga así. 

 
Adiós Ivonne PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Alberto Loret de Mola   
Miércoles, 26 de Septiembre de 2012 12:31

Es difícil hacer un balance imparcial sobre la labor de la gobernadora saliente Ivonne Ortega entre otras cosas porque creemos que ha sido nefasta y desde esa óptica las cosas se complican. Sin embargo, trataremos de resumir no lo que pensamos de ella en lo perticular, sino lo que se percibe en las casas, en los parques, en los círculos sociales de todos los niveles.

Para comenzar, la que ya finalmente se va este domingo, es tachada de frívola porque le encantan las candilejas. En alguna ocasión sostuvimos que eso no era un pecado si rozarse con los artistas traería algo bueno para Yucatán. Lo malo es que nada bueno trajo.

ivonne-transSe comenta con especial morbo sobre la transformación física de la aún mandataria. En eso debemos reconocer que hizo el esfuerzo. Los resultados están a la vista. Lo malo es que utilizara, según cuentan internos del O’Horán, la cámara hiperbárica para sus tratamientos de belleza y en un lapsus mortal, se reveló que renunciaría a cien millones de pesos destinados a sus inútiles restauraciones personales para subsidiar el transporte público. Los camioneros dicen que tal dinero nunca llegó. Lo malo es pensar que pudo dimitir a esa cantidad para gastos personales y seguir con su tren de vida. Pues ¿cuánto gastaba?

Fomentó el campo muy a su manera. Se olvidó de los campesinos pero los campos de golf de Yucatán son la envidia de todos y ya se construye el tercero. El Country es una belleza. Ninguno gracias a ella sino a visionarios hombres de empresa.

En temas de salud, pues cuidó la suya. El reportaje presentado por Yucatán Hoy sobre las condiciones del Hospital O’Horán, resume la triste realidad. Es cierto que ahí curan a muchos. Pero “muchos” no quiere decir todos.

La educación, bien.

museo-maya-1La seguridad, bien. Aunque estén asentados aquí algunos indeseables y se oculten las actividades de bandas debidamente encubiertas, todavía podemos ir a tomar una champola al Paseo Montejo sin que nos ametrallen. Eso sí, cómo fastidian los retenes policiacos.

El arreglo de calles y carreteras fue insuficiente. Las vías de Mérida están intransitables por tanto bache y la ingeniería vial no existe.

La glorieta deprimida, realizada con presupuesto estatal y municipal, deprimida dejó a la tesorería del H. Ayuntamiento de Mérida que puso en apuros a quienes la construyeron y hasta se cobró la vida del primer contratista.

Y el museo. El famoso Gran Museo de la Civilización Maya. ¿Qué podemos decir? Pues resulta que lo que todos pensaban sería una torre redonda de varios pisos, resultó ser una marihuana representación de una ceiba. Sí, de un árbol que no cumple su cometido porque se torció y hubo que ponerle pilares a modo de horquetas. “Algo que te tienen que explicar qué es para darte cuenta que no se parece en lo absoluto a lo que te dicen que representa, es una auténtica porquería”, nos diría una brillante yucateca. Y a qué costo. Miles de toneladas de acero para representar una ceiba. Con plantar una hubiese sido suficiente.

museo-maya-2Con este comentario nos dirán que los museos del mundo tienen insignias. Creemos, modestia aparte, conocer muchos de los más importantes museos del orbe y nunca nos hemos topado con absurdos como el descrito. Y no creo que quieran hacer competencia a la pirámide del Louvre o a las formas exóticas de los Guggenheim, con un andamio horroroso, torcido y apuntalado, forrado de listoncitos.  Además, la vanidad de inaugurarlo sin haberse concluido para que no lo pudiera poner en marcha el siguiente gobernador que es el que lo va a terminar, habla de mezquindad.  No es el museo de Ivonne. Ese museo ha costado cientos de millones de pesos y seguirá costando mes a mes a los yucatecos. Que el mundo Maya merecía algo grande estamos de acuerdo, pero no ese estúpido derroche. Un buen homenaje a la civilización maya hubiera sido hacer algo sobrio, inteligente, modesto, como los mayas mismos.

Se va Ivonne. Ella cree que el pueblo la extrañará. Puede irse tranquila, conocemos a miles de personas que junto a nosotros no la echarán de menos. Se terminó su tiempo. Ha sido uno de los peores gobiernos que ha sufrido Yucatán.

Ahora toca a Rolando Zapata recomponer el tejido social y meter en orden a la clase gobernante. Todas las esperanzas para vivir en un Yucatán más justo e incluyente descansan sobre sus hombros. Veremos.

PS. ¿Y el tren bala?

 
Locos de ira por el reportaje del O’Horán PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Alberto Loret de Mola   
Martes, 18 de Septiembre de 2012 11:27

Al pan pan y al vino vino

Y comenzaron a llegar, entre las decenas de miles de reproducciones del video que muestra de manera descarnada las inmundicias que suceden en el Hospital O’Horán, y que sacudieron a otro tanto de gentes que repudió el descuido de ese centro médico, algunos contados insultos por parte de, creemos, los afectados por lo que se dice en el trabajo periodístico.

Pensamos que por la defensa a ultranza de la imaginaria “alta calidad del servicio médico” que dicen prestar, las descalificaciones vienen del director del mismo o de algunos de sus lamesuelas.

Eso, claro, amparado bajo el cobarde anonimato con alias como “médico residente” o cosas así.

A los directivos de ese nosocomio los invitamos a enviar, si no están de acuerdo con algo, una carta membretada y firmada a nuestra dirección con los argumentos de descargo. Nosotros cuando decimos algo lo firmamos.  Si no tienen el valor para defender con sus nombres su trabajo, mejor limítense a aceptar el juicio popular, ese que deplora el trato y las condiciones del cochinero que tienen por centro médico.

Y como pues aquí contamos de todo, vamos a revisar un poco los textos sin los insultos vertidos por sus finas y galenas boquitas. Dice el doctor  a quien llamaremos el “defensor”, que el video es tendencioso porque se dice en una parte “que las jeringas usadas están en las mesas al alcance de todos”. El defensor dice que están ahí para ser utilizadas y le preguntamos ¿las usadas?

Se duele porque no se reconoce que en la cámara hiperbárica se han ayudado a rehabilitarse a quemados. Qué bueno, para eso debería ser, pero no niega que se mal utilice para luchar inútilmente contra las arrugas de la bella Ivonne.

 En otros comentarios siempre anónimos, nos dice faltos de ética porque entramos sin permiso. ¿Quién le dijo?

Y lo más increíble: expresa molestia porque en la nota adjunta al video se llama cancerosos a los cancerosos. Dice que debemos decirles portadores de cáncer. Para que quede claro: aquí no se usan eufemismos baratos y consoladores que distorsionan una realidad para suavizarla. Aquí a las entradas de carne –no estamos hablando de Ivonne- les decimos gordas. A los que son cuadrapléjicos o sufren de alguna discapacidad les llamamos discapacitados, no lastimeramente “gente con capacidades diferentes”. Lo hacemos porque creemos en la economía del lenguaje y en lo directo del mensaje a transmitir. Lo demás es cursilería pura.

Los términos utilizados son peyorativos si alguien lo saca de contexto para ofender por desprecio a la gente que tiene o adolece de algo. Seguramente al defensor le suena feo. Por algo será.

Comenta sarcásticamente, el que creemos pudiera ser un directivo del O’Horán, que pensamos ganar un Pulitzer con el reportaje. No, francamente no creemos que hablar de las inmundicias de un hospital venido a menos manejado por un doctorcito mején kisín le interese al comité de tan reconocido premio.

Reiteramos, no publicamos comentarios que nos insulten o agredan porque no nos da la gana. Su libertad de expresión debe ir sustentada por su filiación y, además termina donde comienza nuestra libertad para informar.

 
Ivonne, responsable del caos en salud PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Alberto Loret de Mola   
Viernes, 14 de Septiembre de 2012 12:24

El reportaje producido por el equipo de Yucatán Hoy y presentado este día sobre el Hospital O’Horán, no tiene desperdicio.

¿Qué asunto más sensible que la salud?

Historias muchas, desde parturientas que dieron a luz en algún lúgubre pasillo hasta gente que come desperdicios. Pareciera que para la gobernadora, los usuarios de ese nosocomio, “sus adorados mayas”,  son menos que nada, escoria tal vez y por ello no merecen atención.

Uno de los grandes pasivos de esta administración que agoniza es la salud. Salud entendida como estar sano. Y si por algo se pierde, recuperarla. Pero… ¿cómo se va a curar alguien que tiene que pasar semanas esperando atención y después es aventado a algún pasillo para sobrevivir en medio de temperaturas de horror, pestilencia y muerte?

Con poner una máquina hiperbárica que debería servir para ancianos y buzos enfermos y no para inútiles tratamientos de belleza, no es suficiente. Con construir más edificios tampoco. Se requiere de mística de servicio, humanidad por parte de los directivos y sobre todo del jefe del Ejecutivo.

Si don Agustín O’Horán volviera a la vida, se volvería a morir del coraje al ver su nombre en lo que representa, por desidia de la gobernadora a la que le faltan pocas horas de prepotencia, el hospital del terror. Lamentablemente también es el hospital de los pobres.

Esperemos que la nueva administración se imponga la tarea de revertir las pésimas condiciones de ese y otros nosocomios de Yucatán. Por lo pronto, a los marginados que tienen que acudir al O’Horán, una recomendación: hagan lo posible por buscar atención en otro lugar.  

 
Ivonne, inepta PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Alberto Loret de Mola   
Viernes, 07 de Septiembre de 2012 11:50

pobreza maya1"La ineficiencia es la peor forma de corrupción", reza la sabiduría contemporánea.

Tal vez el hecho de recibir maletas por las noches, procedentes de proveedores y contratistas y saidenes, no sea visto como corrupción, pues resulta que lo que se entiende en algunos círculos del poder, es que los que otorgan la obra y los que la hacen deben repartir utilidades y que las mordidas eso son. Eso es corrupción pura y madura.

Pero existe otro tipo, peor, el de la ineficiencia, el de la omisión. Veamos.

La gobernadora se acordó durante su quinquenio de los mayas para hacer ceremonias con báculos de poder y shows televisivos que sólo impresionaron a los protagonistas: “que grandes somos” se dirían unos y otros.

Pero de los mayas, de los que pasan hambre, de los que se amontonan en el Hospital O’horan en espera de atención, de los defraudados por sus apoyos al campo que se habrían quedado en manos del secretario del ramo y de ella misma, de los que día a día enfrentan la miseria, y sobre todo, de los mayas viejos, de esos que tienen para comer lo que vaya cayendo, de esos, se olvidó. Y eso es un crimen, una omisión imperdonable.

Nunca el pueblo yucateco fue más pobre. Nunca algunos yucatecos, favorecidos por el poder, fueron más ricos. La desigualdad es tan grande como entender que hay casas que viven de lo que caiga del cielo en tanto hay otras que parecen el cielo mismo.

Ivonne no será recordada por lo que hizo sino por lo que dejó de hacer. Ahora sueña y presume a los cuatro vientos que será integrante del gabinete de Peña. Que eso está amarrado. Que como Secretaria de Turismo. En un país en el que se premia la ineficiencia todo es posible. Esperemos que lejos de esta posibilidad, el presidente electo no se deje impresionar con el oropel y la chaquira y la mande con sus báculos a Dzemul.

Ivonne es una inepta. De ello pueden dar fe cientos de miles de yucatecos que no llegan a fin de mes con sus raquíticos salarios y de cientos de miles de niños que sólo desayunan pan con rocío, sereno de la mañana que alimenta la imaginación y humedece la ropa y el alimento de los que siguen sin tener nada.

Última actualización el Viernes, 07 de Septiembre de 2012 12:55
 


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