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Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. Artículo 4 de la Constitución.
Pero... ¿Qué entendemos por salud?
Según el ahora indiciado por crímenes de lesa humanidad, y su gobierno de pacotilla, Felipe Calderón, su gobierno alcanzará antes de que salga huyendo a alguna isla del Pacífico Sur, la "Cobertura Universal de Salud", entendiendo esto como el acceso de todos los mexicanos a un doctor y medicinas para curarlos de las múltiples enfermedades que se padecen por la mala alimentación, la insalubridad, la falta de servicios y hasta dolencias propias de los citadinos como el estrés y las causadas por la contaminación en general.
La salud no es sólo eso. Salud es estar sano. Y para estar sano se requiere de más que aspirinas. Si bien es cierto que hay muchas enfermedades virales que no distinguen entre el bien alimentado y el famélico, y que el cáncer se enseñorea por donde quiere, hay padecimientos incapacitantes que podrían evitarse con una correcta alimentación, con agua corriente y servicios sanitarios mínimos.
También en el caso de las mujeres en trámite de embarazarse, con la ingesta de ácido fólico. Y es por aquí por donde queremos abordar el tema del Teletón.
Son los CRIT la organización privada más grande y mejor organizada del planeta para tratar a discapacitados. Son los CRIT, ajenos a cualquier interés, un ejemplo de México para el mundo. Y ese inmenso organismo que ha nacido de la colaboración de todos los mexicanos, es, lamentablemente, solo la respuesta de la sociedad civil a la necesidad de atención de cientos de miles de enfermos que lo están por razones genéticas algunos, y por falta de condiciones de vida adecuadas los demás.
El tamaño de la organización Teletón sólo refleja la inmensa injusticia a la que este pueblo ha sido sometido históricamente. Miles, cientos de miles de niños de los que asisten a los CRIT no tendrían que hacerlo si sus madres hubieran estado medianamente bien alimentadas o, en su defecto, que hubieran consumido Ácido Fólico para así, evitar las llamadas espinas bífidas y otras malformaciones de la columna vertebral.
Es ahí, en la falta de una buena alimentación y de una higiene mínima, donde el gobierno, los gobiernos de este país han fallado. Ahora nos ofrecen la Cobertura Universal y ésta es bienvenida, pero sólo contempla curar al enfermo, no mantener a una población sana. Es justo reconocer que el inútil de Calderón, en el tema de curar enfermos se ha esmerado y las campañas para el consumo del mentado Ácido Fólico han sido por demás generalizadas.
Pero lo triste del caso, es que se sigue viendo a la salud como el derecho de que te curen una gripa, te quiten un apéndice o te extraigan una bala patrocinada por el crimen organizado o desorganizado y no a que la gente, toda la gente, goce de cabal salud.
Hay ya tantos CRIT porque la demanda es inmensa. Tanto que no se dan abasto. Aún se requiere de mucho, muchísimo dinero que los mexicanos habremos de donar en unos días, cuando comience el desfile de los inválidos por la falta de alimentación correcta de sus madres o por defectos genéticos producidos por temas tan indignantes como el incesto, que es aún una dolorosa realidad en este país.
Pero si se habla de la salud como una de las garantías consagradas en la Constitución, ¿No debería ser menester del gobierno la construcción de un sistema similar al CRIT?
Como el mundo no está hecho de buenas razones, esperemos que el cómico preferido por la burocracia, el caudillo de México y azote de los malos, Felipe el Grande, busque mecanismos para apoyar esta gran iniciativa de tal forma que en vez de que se ande sufriendo cada año, se garantice por ley la operación de los CRIT, de los que ya están funcionando y los que faltan por hacer.
Se gastan miles de millones en pagarle a una rancia burocracia. Que el gobierno apoye al Teletón en la misma medida que lo hacemos desde nuestras particulares posibilidades, la gran mayoría de los mexicanos.
Ps. "Salud", es también la palabra más utilizada en los rincones de Los Pinos después de las cuatro de la tarde, cuando, nos cuentan, se cierran las puertas a los ojos profanos y salen de su encierro las bellas botellas de alcohol.
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