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-El equipo de Light ha analizado una serie de biomarcadores que podrían estar relacionados con la enfermedad y el deterioro cognitivo. Analizaron dichos biomarcadores en 550 pacientes con esquizofrenia, y los volvieron analizar 1 año después en 200 de estos pacientes
Diagnosticar la esquizofrenia en el laboratorio podría ser posible según los resultados de un trabajo que se publica en PLoS ONE. La esquizofrenia, una enfermedad mental sin causa identificada y relacionada con factores hereditarios, no tiene un método diagnóstico exacto, lo que complica sobremanera su diagnóstico y tratamiento. Ahora, de acuerdo con este trabajo, realizado en la Universidad de California (EE.UU.), unas sustancias denominadas endofenotipos, identificables mediante una prueba de laboratorio, podrían convertirse en una herramienta muy útil para el diagnóstico de esta enfermedad mental.
"Uno de los mayores problemas en la esquizofrenia es la ausencia de pruebas diagnósticas de laboratorio, que certifiquen la enfermedad mental", explica el coordinador del trabajo, Gregory A. Light. A pesar de que se ha avanzado mucho, en realidad no se sabe en muchas ocasiones cómo se encuentra un paciente con esta patología mental.
El equipo de Light ha analizado una serie de biomarcadores que podrían estar relacionados con la enfermedad y el deterioro cognitivo. Analizaron dichos biomarcadores en 550 pacientes con esquizofrenia, y los volvieron analizar 1 año después en 200 de estos pacientes. Los datos mostraron que la mayoría de estos marcadores estaban alterados en una gran parte de los pacientes lo que, en su opinión, los postula como un posible marcador diagnóstico de la enfermedad.
Estigma social
Se calcula que el 1% de lo población mundial padece esquizofrenia. La información, según señala José María Sánchez Monge, presidente de Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), es el primer escalón para hacer frente a la esquizofrenia. Sin ella, difícilmente se puede comprender el alcance de la enfermedad o lo que es más importante, diagnosticarla en sus primeras fases.
Aunque sólo el 25% de las esquizofrenias debuta en la infancia y en la adolescencia, lo cierto es que algunos de los síntomas relacionados con la enfermedad aparecen a edades tempranas, pero su diagnóstico no se produce hasta varios años más tarde. Las razones son diversas, apunta Sánchez Monge: "la estigmatización de la enfermedad mental, el miedo de los padres al rechazo social o simplemente la confusión entre las primeras manifestaciones con los efectos provocados del consumo de alcohol y de sustancias tóxicas".
(ABC)
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