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-México, DF.- Como los genes de un organismo viviente, los gabinetes presidenciales, a través de los sexenios, expresan las circunstancias de sus tiempos y revelan, sobre todo, la visión del jefe del Ejecutivo federal entrante y confirman las escuelas que seguirá y los medios que selecciona para alcanzar sus fines en economía, política y seguridad.
De un sexenio a otro, todo cambia en la vida pública mexicana desde el nombramiento del gabinete, como ocurrió con Miguel de la Madrid, cuando los políticos de molde priísta fueron reemplazados por una legión que se identificó como los tecnócratas, entre quienes se encontraban personajes que impulsaron el libre mercado, maestros de los conductores de la economía desde entonces.
Los genes del nuevo tiempo vienen envueltos en los nombres, en el currículo del gabinete presidencial, sean “Los Chicago Boys” de Carlos Salinas; la apertura a la pluralidad del equipo de Ernesto Zedillo, al incluir a un panista, a personalidades sin partido y de ideología de izquierda; la entrada de empresarios que convocó Vicente Fox, y la conservación en la gestión pública del grupo de ascenso al poder, como ocurrió con Felipe Calderón.
José Antonio Crespo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), plantea que en un gabinete presidencial se refleja mucho lo que es el presidente que lo integra, es uno de los hechos que como dice Maquiavelo, “se conoce al Príncipe”.
En las facultades del presidente, el artículo 89 de la Constitución establece la de “nombrar y remover libremente a los secretarios de despacho”, en lo cual el jefe del Ejecutivo tiene el poder absoluto de poner y quitar a los integrantes del gabinete. Es una de las fuerzas del presidencialismo mexicano. En alguna ocasión, Ernesto Zedillo dejó en claro la relación con sus subordinados: “Son empleados del presidente”, dijo.
Dicho poder de integrar el grupo de colaboradores con entera libertad, convierte la formación de los gabinetes en jugadas de poder de salón, con divulgación de la identidad de prospectos, en algunos casos, a fin de dejar en el camino aspirantes determinados. Sin embargo, si el análisis de la integración de un equipo de gobierno es para iniciados, el segmento de las fuerzas armadas es muy cerrado.
Raúl Benítez Manaut, investigador de la UNAM, con ensayos en temas de seguridad y fuerzas armadas, expone que en la designación de los secretarios de la Defensa y Marina no hay ninguna regla. En la primera época del PRI se aplicó un mecanismo más o menos institucionalizado.
“El secretario en funciones tenía una lista de generales y almirantes, la cual ofrecía al presidente, y sobre eso él hacía palomeos, manejaba los currículos y generalmente no quedaba el recomendado”, plantea Benítez Manaut.
- No importa la trayectoria partidista
Un estudioso de las élites del poder en México, Roderic Ai Camp, académico del Colegio Claremont McKenna, indica que la militancia en un partido político “tiene poco que ver” en el reclutamiento político y en la formación de grupos que luego colocan integrantes suyos en los gabinetes presidenciales.
Sin embargo, en el gabinete de Miguel de la Madrid, la membresía se pagó con la afiliación al PRI (todos, menos los militares), aun cuando a cargo de la SEP, por ejemplo, fue designado un ex presidente del partido en el poder, Jesús Reyes Heroles, con lo cual se establecía un balance respecto de la fuerza de modernización, libre mercado y competencia económica, que encabezaba el egresado de Yale, Carlos Salinas de Gortari, cuyo padre, Raúl Salinas Lozano, había sido titular de Comercio con Adolfo López Mateos.
Los genes del gabinete de De la Madrid Hurtado marcaban cambio de época: los políticos formados en los mejores tiempos del Estado, que criticó Octavio Paz con su idea del “Ogro Filantrópico”, dieron confrontaciones perdidas con Manuel Bartlett en la Secretaría de Gobernación, y Jesús Silva Herzog en Hacienda, frente a los genes de la economía de libre mercado, educados, ya no en Francia e Inglaterra, sino en Yale, Harvard, la Universidad de Chicago y el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Ganada la guerra por la generación encabezada por Salinas de Gortari, la tesis del reclutamiento de integrantes de una élite de poder de Roderic Ai Camp, explica la colocación de graduados con posgrados en economía en puestos clave.
“Los agentes más importantes del reclutamiento político en México son el lugar de residencia, las escuelas a las que se ha asistido, los programas de graduados que se han seguido en el extranjero y las carreras burocráticas nacionales”, dice.
El gabinete de Carlos Salinas de Gortari incluyó economistas en los que se cumple esta tesis de reclutamiento, con una raíz común, el haber sido alumnos de Leopoldo Solís, quien fue director del Banco de México (1976-1985) y miembro actual de El Colegio Nacional. Personajes del árbol formativo de Solís son, por ejemplo, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Pedro Aspe, Manuel Camacho, Guillermo Ortiz, que a su vez dan sombra al crecimiento de otros profesionales.
Resuelto el mando de la economía, el gabinete de Ernesto Zedillo se abre a expresiones de pluralidad. El panista Antonio Lozano Gracia, un abogado del grupo de Diego Fernández de Cevallos, es designado procurador general de la República, y llega como titular de Medio Ambiente, Julia Carabias, docta en Ciencias, sin partido, pero con trayectoria anterior en organizaciones de izquierda. Juan Ramón de la Fuente encabeza la Secretaría de Salud, sin militancia alguna.
En cada gabinete presidencial, de acuerdo con el académico José Antonio Crespo, se encuentran diversos elementos de análisis: “Es un poco —dice— el perfil que el presidente le quiere dar al gobierno, muestra aspectos de la personalidad del gobernante”.
También se pueden ver condiciones del partido político en el poder, como cuando evidencia que no tiene los cuadros suficientes para integrar el gabinete y sus dependencias, como “lo vimos con los panistas, que al no tener (prospectos propios) recurrían a gente muy improvisada”.
En esta formación de equipo se puede ver qué tan desconfiado es el presidente. Crespo señala: “El menos confiado pone puros amigos, puros cercanos, aunque no sepan el tema”. Cuando el jefe del Ejecutivo es más confiado, puede abrir el gabinete a personas que incluso no sean de su primer círculo, pero que considera preparadas.
Hay mensajes, dice Crespo, en la integración de un gabinete: apertura, con la integración de gente que no sea de su partido; juventud, con jóvenes en la primera fila; experiencia, con largas trayectorias.
Vicente Fox, que divulgó la idea del método de selección a partir de propuestas de “cazatalentos”, en los hechos abrió el gabinete a empresarios, a panistas, y en la integración del equipo hizo espacio, como sus antecesores, a meritorios de campaña, como Pedro Cerisola, un eficaz encargado de las finanzas foxistas. A los militares agregó la PGR, con Rafael Macedo de la Concha.
- Militares en el gabinete
Raúl Benítez Manaut, al dar su punto de vista sobre la forma en que se integran los militares al gabinete presidencial destaca, ante todo, que se trata de una selección sui géneris, pues a diferencia de los otros integrantes del equipo, los secretarios de la Defensa y Marina no tienen una relación con el presidente.
Felipe Calderón integró al gabinete al general Guillermo Galván y al almirante Francisco Saynez Mendoza, a partir de un filtro de prospectos que habría llevado a cabo Juan Camilo Mouriño, como en el caso del equipo de Fox, la selección previa la realizaron Carlos Rojas Magnon, con la participación de Adolfo Aguilar Zínser, afirma Benítez Manaut.
El filtro es la fórmula panista, a fin de que el presidente tenga entrevistas con dos o tres finalistas, de entre un universo de 30 y hasta 35 generales de división en activo y un grupo menor de almirantes, a los que se suman eventualmente hasta mandos de dos estrellas.
A la fecha, todo secretario de Defensa y Marina ha sido militar en activo. Los retirados no han sido escogidos, ya sea de la lista de la primera etapa del PRI o del filtro panista. Está por verse el método que emplee Enrique Peña Nieto.
El gabinete de Felipe Calderón tendría su decisión crucial con la integración de los titulares de la Defensa y de la Marina, dada la intensa actividad de la campaña contra el crimen organizado.
Cada jefe del Ejecutivo selecciona a los responsables de las Fuerzas Armadas. Benítez Manaut insiste en que es un “proceso muy confidencial”, en el que el currículum de los prospectos “es institucional e interno”. Y como no hay criterios ni reglas comprobables, se trata de decisiones que “dependen del clic que hagan los entrevistados con el presidente”.
Cuenta que los finalistas tengan en su historial mando de tropa, haber comandado regiones, el desempeño de actividades administrativas o conducción estratégica, como es la posición de jefe del Estado Mayor de la Defensa o la Armada, o de oficial mayor, que siempre es candidato importante por su manejo de las finanzas, refiere el académico de la UNAM.
El equipo político de Calderón muestra el cuadro de sus amigos, en el que la preferencia la tuvo Mouriño Terrazo y en economía aumentó la presencia de egresados y académicos del ITAM, donde cursó maestría el Presidente e institución que ya tenía lugares de gabinete presidencial desde la llegada de los primeros neoliberales. Los genes del sexenio están en la formación del gabinete presidencial.
(El Universal para Yucatán Hoy) |