|
La nueva modalidad de la grilla nacional, siempre dispuesta a innovar, es hacer política de supermercado. Sí, pajaritos, ahí entre el pasillo 10 de salchichonería y las ofertas del departamento de blancos, se definen ahora los conflictos políticos de la República. Los miércoles de tianguis o las ofertas de fin de semana, han dado paso a los días de marchas y protestas en el súper y mientras se surte la despensa o se prueba el jamón ahumado de oferta, se pueden escuchar las consignas políticas del momento.
Es que, pajarracos, de verdad que nuestra política nacional toma caminos misteriosos. Ahora, la cadena de tiendas Soriana se queja de un boicot en su contra y acusa a Andrés Manuel López Obrador y al PRD de una serie de ataques, marchas y protestas que ha habido en sus tiendas de toda la República, tras las acusaciones que les hiciera el candidato de las izquierdas de haber regalado tarjetas de prepago a los votantes de Enrique Peña Nieto, en las pasadas elecciones.
Así, una cadena de supermercados, que en teoría debía estar dedicada a otros asuntos, más propios del abasto y el consumo de productos para los mexicanos, es ahora parte de un conflicto postelectoral y sus finanzas son investigadas por haberse prestado a presuntos programas de compra de votos.
Soriana no es la primer cadena de tiendas de abasto que se ve envuelta en el escándalo político. No hace ni tres meses, antes del conflicto postelectoral, era Walmart, el otro gigante de los supermercados, la cadena que aparecía en el ojo del huracán por una investigación, acusaciones de corrupción y sobornos que habrían dado a funcionarios municipales y estatales en México, para obtener ilegalmente permisos para instalar tiendas en varios estados del país.
Aunque la investigación fue en Estados Unidos y la cadena no sólo tuvo que aceptar sus prácticas ilegales en México, sino que terminó siendo multada y cuestionada por las autoridades estadounidenses, el tema subió de tono en México cuando se comprobó que, efectivamente, en varias ciudades y municipios mexicanos, Walmart había dado sobornos a funcionarios municipales a cambio de que le permitieran instalar tiendas en zonas prohibidas y de esa manera había rebasado a su competencia, y había arrasado también a negocios pequeños de abarrotes y mercados de abasto.
Ahora que el tema es Soriana y sus vínculos políticos con el PRI, ya nadie se acuerda de Walmart y sus prácticas de corrupción que se volvieron mucho más evidentes cuando se dio a conocer que el director de la firma de supermercados en México era nada más y nada menos que Alberto Ebrard Casaubón, hermano del jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard. El hermano del gobernante fue un personaje clave en la etapa de la expansión de Walmart en México a través de sobornos y en qué ciudad creen ustedes que la cadena estadounidense creció de manera importante: sí, adivinaron, en la ciudad de México.
Pero como en este país de desmemoriados, pajaritos, los escándalos de corrupción o de cualquier tipo duran lo que dura un suspiro y un escándalo tapa a otro, hoy ya nadie se acuerda de Walmart y sus sobornos, que nunca fueron investigados y mucho menos castigados en México, ahora todos hablan de Soriana y sus tarjetas o las protestas en sus instalaciones.
Y no es por ser mal pensado, pajaritos, ya saben que yo sería incapaz, pero les dejo una pregunta: ¿No será que también del crecimiento del caso Soriana y de las manifestaciones, protestas y hasta ataques con explosivos que ha sufrido la cadena mexicana está la mano de otra cadena de supermercados, a la que le conviene que crezca el escándalo y se olviden de sus prácticas corruptas? Que conste que nomás es pregunta pajarracos. Ja, ja, ja, ja…
(El duende preguntón / El Universal para Yucatán Hoy) |