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Vicente Fox le dobló las apuestas al PAN y al presidente Felipe Calderón. Y lo hizo con toda intención y con metas muy claras.
La reacción de panistas y gobierno nada tiene de extraordinaria. Es incluso, menor a lo que podría suponerse dentro de un partido en el que las “buenas maneras” son algo obligado. O lo fueron no hace mucho.
Pero el señor Fox ¿se equivocó? ¿Acaso dijo mentiras?
Es obvio que el presidente busca una salida de escape ante el fracaso político electoral que se avecina y que dejará al PAN en una posición más que incómoda, frágil.
Si se observan las cosas con atención, se verá primero, que Vicente Fox quiere diferenciarse, él sí, de Felipe Calderón. Y para hacerlo, presenta con claridad lo que considera fueron los avances de su administración.
Y claro, después lanza las críticas.
Y es aquí en donde las preguntas aparecen.
¿Es mentira que la pobreza repuntó en estos años bajo el gobierno de Felipe Calderón?
¿Es falso que sacar al ejército en las calles resultó ser un error monumental y un fracaso total?
¿No es cierto que desatar la guerra de la manera en que se realizó, ha provocado un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos?
¿No es verdad que hay muertos y violencia por todos lados y que el narcotráfico es un negocio creciente?
Se puede acusar de traición al señor Fox. Se pueden cuestionar sus posiciones y la facilidad con la que ha cambiado de forma de ver al PRI y a los priístas. Pero es incuestionable que en su estrategia, lo que importa es simplemente, llegar a la meta.
Y esa meta es colocarse en un campo diferente al de Felipe Calderón.
De esta manera, Fox quiere quedar fuera del desastre administrativo de la actual administración y, por sobre todas las cosas, mostrar que las acusaciones que se han presentado en el terreno internacional en contra del gobierno federal, para nada puedan alcanzarle a él.
Los panistas están furiosos. Y pueden tener toda la razón del mundo. Pero no han entendido lo que les sucede.
Fox y el grupo que le ha dado sustento desde siempre, entendieron que el PAN no ganaría las elecciones presidenciales. Vieron con toda precisión, que Felipe Calderón había dividido al panismo y que sus movimientos poco ayudaban a Josefina Vázquez Mota.
Habían sufrido el golpeteo y habían recibido las advertencias hechas desde el poder.
Y supieron que el crecimiento del PRD y AMLO tenía su origen en estas fallas.
Y simplemente aprovecharon la ocasión.
Actitudes prácticas, pero obligadas. Ante la inminente derrota si los augurios se cumplen como se espera, Fox y el grupo tras él simplemente aprovecharon las cosas.
Y saben que si en el terreno internacional las cosas se descomponen aún más para Felipe Calderón, la lucha por el control del PAN una vez que el humo de la batalla electoral se disipe, podría ser más sencilla.
Y por ello las reacciones de sus enemigos, las cuales por cierto, todo lo que hacen es sencillamente, elevar el grado de división en el partido blanquiazul.
Las apuesta hecha por Vicente Fox no tienen secretos. Como tampoco lo tienen las críticas en su contra. Si ya se perdieron las elecciones, lo que resta es la lucha por los restos del naufragio. Y ese capítulo se inicia el próximo lunes.
(Norberto DE AQUINO)
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