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1. Si se trata de una estrategia electoral del presidente Barack Obama o si responde a la buena voluntad del Ejecutivo estadounidense, es lo de menos; lo realmente importante es que más de 1.7 millones de ciudadanos latinoamericanos, de entre 15 y 31 años de edad, que llegaron a los Estados Unidos siendo niños con calidad migratoria de indocumentados, podrán regularizar su situación por espacio de dos años, gracias al Programa de Acción Diferida impulsado por el Presidente.
2. La iniciativa es también fruto de un movimiento social que ha llevado a miles de jóvenes, en todo el territorio de la Unión Americana, a movilizarse para permanecer en un país que ellos ven como propio y al que se encuentran plenamente integrados. Al respecto, el senador Richard Durbin, de Illinois, —fiel promotor del Dream Act— expresó frente a un grupo de estudiantes en Chicago que buscan beneficiarse de esta decisión presidencial lo siguiente: “No se puede detener esta fuerza. La energía de los jóvenes que han crecido aquí y buscan ser parte del futuro de este país. Ustedes están creando una fuerza moral que trasciende los impedimentos legales”.
3. El Programa de Acción Diferida es un paso fundamental en beneficio de los derechos de los migrantes que será difícil de revertir, aún cuando después de las elecciones de noviembre próximo gobierne una administración con una visión distinta del fenómeno migratorio; se trata de derechos adquiridos por los hispanos, primera minoría en Estados Unidos. Para garantizar esta promesa, cientos de organizaciones civiles, integradas por abogados y profesionistas independientes, están ofreciendo auxilio gratuito o a muy bajo costo a los posibles beneficiaros para llenar las solicitudes de manera correcta.
4. Es cierto, este Programa no resolverá definitivamente la problemática migratoria, pero sí dará certidumbre a muchos jóvenes talentosos que se han preparado para ser personas productivas que desean seguir luchando desde la legalidad. Junto a ellos, existen 10 millones más de indocumentados que viven en Estados Unidos y que también esperan respuestas de la autoridad federal. Ellos representan una fuerza de trabajo que contribuye a la generación de la riqueza que ha dado a ese país el lugar que ocupa en el concierto internacional de naciones.
5. Las posiciones políticas respecto al tema migratorio se han radicalizado en el país vecino del Norte; resalta la posición que asumió la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, quien a pesar de la decisión adoptada en Washington, mantuvo la negativa de otorgar licencias de conducir a los dreamers, negándoles también el acceso a fondos públicos.
A las autoridades mexicanas les corresponde seguir apoyando a nuestros compatriotas. Solamente cuando la historia de la migración comunitaria se particulariza, podemos apreciar la dimensión humana de este fenómeno; es ahí cuando reconocemos la importancia que tiene para la juventud latinoamericana que ha crecido en Estados Unidos que “su país” se mantenga como la primera potencia económica global, y es que en estos jóvenes reside una de las soluciones al dilema del crecimiento que actualmente enfrentan.
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