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Patagonia ensaya la vida sin petróleo |
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Escrito por Ana Claudia Rodríguez
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Lunes, 06 de Mayo de 2013 10:31 |
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¿Qué pasaría si el petróleo se agotara o su precio subiera tanto que fuese imposible pagar el transporte, la luz o los alimentos? La respuesta es que todos los ciudadanos tendrían que adaptarse a las nuevas reglas del juego y modificar sus hábitos de consumo. Un escenario para el que ya se están preparando los seguidores de Rob Hopkins, ideólogo y creador del concepto “Ciudad en Transición”, que surgió por primera vez en 2005 en un pueblecito irlandés llamado Kinsale. Este movimiento cuenta con comunidades en transición en todo el mundo. Una de ellas está en la comunidad El Bolsón, en la Patagonia argentina.
Imagínense un día del año 2045. Una jornada laboral con despertador a las siete y media en la que nada discurre como antes. Imagínense ese miércoles cualquiera sin dinero para llenar el depósito del vehículo; con las estanterías de los supermercados vacías y con los enchufes reducidos a dos agujeros inútiles en la pared. Imagínense entonces por dónde empezar.
Esos son los presupuestos de los que parte Hopkins y sus seguidores, que asumen que la sociedad industrial, tal y como la conocemos hasta ahora, tiene los días contados, debido al declive del petróleo (y su consecuente subida de precio) y a las manifestaciones del cambio climático. Por eso, dice Hop–kins, debemos prepararnos para un nuevo orden capaz de autoabastecerse en términos energéticos y alimenticios.
En la comunidad de El Bolsón los pequeños hábitos de la gente vienen cambiando desde hace 50 años, mucho antes de que Hopkins formulara sus teorías. Comprar verduras de temporada, reciclar la basura en el patio de casa o desenfundar la aguja y el hilo en vez del monedero. Todo empezó en la década de los 60, cuando “un grupo de hippies con el propósito de formar una comunidad autosuficiente y centrada en lo local” desembarcó en la población, cuenta el escritor argentino Juan Matamala. Ya por entonces rechazaban la progresiva industrialización y el capitalismo “extremo” de la época, y, sin darse cuenta, fueron pioneros de lo que ahora es formalmente la “Comarca Andina del Paralelo 42”, una zona en transición que reúne localidades de las provincias argentinas de Río Negro y Chubut, y que aglutina a 50.000 habitantes, muchos de ellos sensibilizados con esta tendencia de cambio.
Y, sin embargo, si alguien se asomara a las calles frías de El Bolsón –uno de los lugares más activos de esta comarca– en cualquier momento del año, no adivinaría esta metamorfosis. Primero, porque lo antiguo convive con lo nuevo: junto a las dos ruedas circulan vehículos de cuatro, el huerto se codea con el supermercado y la mayoría de bombillas que iluminan el pueblo son de las de toda la vida, las contaminantes. Y, segundo, porque la estrategia de la transición es tipo bottom-up, es decir, nace de las bases para después generalizarse. O, lo que es lo mismo, se manifiesta primero en los hogares, de puertas para adentro.
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Escrito por Silvia Ribeiro
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Lunes, 06 de Mayo de 2013 10:27 |
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Seguro ya lo saben, lo han oído, leído o visto. O les crece del pecho, de las raíces más profundas, del corazón, de la razón: México, los pueblos del maíz, las mujeres, hombres, niños, jóvenes, campesinas, indígenas, estudiantes, amas de casa, trabajadores, artistas, científicos responsables, no queremos maíz transgénico. Cada día crece en cada rincón del país la indignación y la protesta, cada día conocemos más argumentos para cancelar toda siembra de maíz transgénico y para que no se autoricen las monstruosas solicitudes de Monsanto y otras trasnacionales para sembrar millones de hectáreas de esos granos manipulados en el país.
En ese río de resistencias confluyeron la semana pasada personalidades internacionales de conocida trayectoria: Vandana Shiva, de India; Pat Mooney, de Canadá; Camila Montecinos, de Chile. Los tres galardonados con el Premio Nobel Alternativo, que entrega el Parlamento sueco el día anterior del Premio Nobel, para destacar a quienes aportan al mundo conocimientos y acciones cruciales para la vida sustentable en el planeta.
Acudieron en el marco de una semana de Jornadas contra el Maíz Transgénico, organizadas por Jóvenes ante la Emergencia Nacional, YoSoy132 Ambiental, Red en Defensa del Maíz, Ceccam, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, Vía Campesina, Unorca, Movimiento Urbano Popular, Uprez, Grupo ETC, Grain; a varias conferencias, actividades y una pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en Oaxaca, sobre contaminación transgénica del maíz.
Vandana Shiva relató que con la entrada de Monsanto a los campos en India, primero con semillas híbridas y ahora transgénicas, los agricultores de algodón, antes conocidos por un buen nivel de ingresos, ahora forman la región donde hay más suicidios, por no poder pagar sus deudas. Son 270 mil suicidios de agricultores en los últimos años. Mientras que en México, dijo Shiva, pudo disfrutar de los colores y alegría de las luchas, de los cantos y rituales por el maíz, la única música que escucha en los pueblos donde plantan algodón transgénico es la marcha fúnebre.
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Escrito por Fidel Herrera Beltrán
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Domingo, 05 de Mayo de 2013 13:39 |
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La visita del presidente Barack Obama a México ha generado importantes expectativas en materia económica. Por un lado, Estados Unidos necesita mantener una relación comercial con nuestro país que le siga brindando la fortaleza de una región integrada; por el otro, nuestro objetivo de acelerar el crecimiento económico para promover la generación de nuevos empleos, está en el centro de la agenda binacional.
Por cuarta ocasión Obama pisa suelo mexicano y lo hace consciente de que viene a un país que está mandando un mensaje de liderazgo nacional e internacional bajo el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
El encuentro ha sido esperado en ambas naciones, sobre todo en el marco de la negociación de una reforma migratoria estadounidense que abre la posibilidad de darle un trato digno a seis millones de mexicanos que aportan su fortaleza a aquella economía, con una fuerza de trabajo que contribuye a explicar su posición de primer lugar en el mercado mundial.
La relación binacional está marcada por una frontera dinámica por la que transitan cientos de millones de personas al año y miles de millones de dólares en productos que se importan y exportan generando riqueza en ambos lados de la frontera, y que debe seguir siendo origen del desarrollo en amplios sectores de ambas poblaciones.
Para México, la visita del primer mandatario estadounidense representa encontrar nuevos caminos para perfeccionar nuestra relación comercial y fortalecer el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en el marco de nuevos centros de integración regional que están compitiendo por atraer inversiones en Asia y la región sur del mundo.
El centro de las conversaciones al más alto nivel de ambos gobiernos será la política social y económica, sin descuidar el tema de la seguridad. Los mandatarios y sus respectivos gabinetes saben que lo más importante es el desarrollo humano que se pueda alcanzar en los dos países.
Estados Unidos necesita acercarse a países considerados como potencias económicas en el futuro y México lo será si sigue el camino que se ha trazado, como indican los estudios internacionales que lo posicionan como la séptima economía mundial en las próximas dos décadas. Somos un país estratégico para nuestros vecinos y así lo confirma esta reunión de Estado. La visita también fortalece la aspiración mexicana de que el destacado economista Herminio Blanco Mendoza ocupe la Dirección General de la Organización Mundial de Comercio.
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Todos somos conejillos de Indias |
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Escrito por David Rosner y Gerald Markowitz
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Sábado, 04 de Mayo de 2013 16:54 |
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Una epidemia oculta envenena EE.UU. Las toxinas están en el aire que respiramos y en el agua que bebemos, en los muros de nuestras casas y los muebles. No podemos escapar en nuestros coches. Están en las ciudades y los suburbios. Afligen a ricos y pobres, jóvenes y viejos. Y hay un motivo por el cual nunca se lee al respecto en el periódico o se ve un informe en las noticias por la noche: no tienen nombre ni antídoto.
El culpable de ese asesino silencioso es el plomo. Y el vinilo. Y el formaldehido. Y el asbesto. Y Bisfenol A. Y bifenilos policlorados (PCB). Y miles de innovaciones más, presentadas por las industrias que otrora nos prometieron “un mundo mejor gracias a la química” pero que en su lugar produjeron un caldo tóxico que ha convertido a cada estadounidense en un conejillo de Indias y ha convertido EE.UU. en un inmenso experimento antinatural.
Hoy todos somos sujetos del mayor conjunto de ensayos con drogas de todos los tiempos. Sin nuestro conocimiento o consentimiento estamos probando miles de productos y compuestos químicos sospechosos de toxicidad, así como nuevas sustancias cuya seguridad en gran parte no se ha demostrado y cuyos efectos en los seres humanos son casi desconocidos. Los propios Centros para el Control de Enfermedades (CDC) han comenzado a monitorear nuestros cuerpos en busca de 151 productos químicos potencialmente peligrosos, detallando la variedad de contaminantes que almacenamos en nuestros huesos, músculos, sangre y grasa. Ninguna de las compañías que introducen esos nuevos productos químicos se ha tomado la molestia de decirnos que formamos parte de su experimento. Ninguna de ellas se ha tomado la molestia de pedirnos que firmemos formularios de consentimiento o ha explicado que saben poco de los efectos secundarios a largo plazo de los productos químicos que han introducido en nuestro medio ambiente y en nuestros cuerpos. Tampoco tienen la menor idea de los efectos sinérgicos de la combinación de tantos nuevos productos químicos en un cuerpo humano en cantidades desconocidas.
Cómo entraron las toxinas industriales en los hogares estadounidenses
La historia de cómo se convirtieron los estadounidenses en sujetos de ensayo involuntarios comenzó hace más de un siglo. El personaje clave fue Alice Hamilton, la “madre” de la medicina ocupacional en EE.UU. quien comenzó a documentar la forma en que los trabajadores de fábricas de pinturas con pigmentos de plomo, productoras de baterías y minas de plomo estaban sufriendo terribles parálisis, temblores, convulsiones y muertes después de verse expuestos a polvo de plomo que flotaba en el aire, revistiendo sus bancos de trabajo y sus ropas.
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Agustín Cueva: el cambio en la matriz cultural |
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Escrito por Holger Paúl Córdova Vinueza
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Sábado, 04 de Mayo de 2013 16:51 |
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Agustín Cueva representa uno de los mayores pensadores latinoamericanos contemporáneos. Revalorizar su obra significa no solamente ubicar los aportes para la época, sino contrastarlos y actualizarlos para el presente, hoy que se cumplen 21 años de su ausencia física.
En trabajos como El Proceso de Dominación Política en el Ecuador; El Desarrollo del Capitalismo en América Latina; Teoría Social y Procesos Políticos en América Latina; se encargó de denunciar la decadencia del capitalismo y, en la perspectiva de visibilizar el agotamiento de sus estructuras de funcionamiento, señaló una conjunción de crisis desde la hegemonía neoliberal: a) Crisis civilizatoria; b) Crisis de la democracia como proyecto del poder oligárquico y su consiguiente transición hacia la formación del Estado burgués; c) Crisis de su sistema de acumulación; y, d) Crisis de su modo de producción y de las formaciones económico-sociales. Fue capaz de formular una corriente de análisis marxista propia para América Latina, pasando también por una teoría crítica de la dependencia y una revisión a los procesos de retorno democrático en nuestros países, que escondían la consolidación del control a la sociedad en el trayecto de los programas de ajuste estructural. Supo demostrar algunas disputas esenciales en las ciencias sociales como los límites estructurales de la ciencia social burguesa, la actividad científica y su unidad epistemológica con diferentes estatutos sociológicos, la antinomia ciencias-ideología, el materialismo histórico y las representaciones de clase, los vestigios del desarrollo cultural latinoamericano.
Sería una tarea interminable la de enlistar y cuantificar sus contribuciones. Sin embargo, de ese nexo inextinguible entre análisis literario, estudio de las ciencias sociales y pensamiento crítico en los trabajos de Agustín, sugiero una hipótesis para la reflexión: Todo proceso de cambio institucional en un país requiere de un cambio, fundamentalmente, en la matriz cultural de las personas, más aún si la aspiración gira en torno a la transformación productiva, esto último para relacionarlo con nuestro momento actual. El cambio indispensable estaría en la forma de pensamiento y las acciones para desplegarlo.
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