Viernes, 24 de Mayo del 2013
Y si, prestigiar al magisterio PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Francisco Rodríguez   
Miércoles, 15 de Mayo de 2013 11:56

 

Hace justo un año leyó usted aquí la colaboración editorial intitulada “Prestigiar al Magisterio”. Las circunstancias ameritan que, con su venia, esas palabras vuelvan a ser leídas:

“Contrario a lo que sucede en países como Finlandia –nación con la que se compara a la nuestra en materia educativa–, donde ser maestro tiene gran prestigio social, en México cada vez más los trabajadores de la educación son considerados cual profesionistas de segunda.

“La buena consideración que en Finlandia hay hacia el magisterio se refleja en los resultados de las pruebas Pisa, en la excelencia requerida para ingresar a la carrera docente y en buenos salarios.

“El maestro mexicano, hace tiempo, perdió todo tipo de consideración social. Si estudió pedagogía o acudió a prepararse a una Normal, se dice, fue quizás porque no le alcanzó el promedio para hacer “una carrera seria”.

“Si pide un sueldo decente y tiempo remunerado para leer, investigar, preparar clases, evaluar o, simplemente, recuperarse de sus extenuantes jornadas, le endilgan “falta de mística”.

“Una maestra me contó que, en un congreso pedagógico, varios académicos españoles declararon que los maestros de su país eran excelentes, en tanto que otro objetó que no se podía generalizar, pues también había maestros apenas buenos, otros regulares y algunos malos.

“A la maestra mexicana dedicada a formar maestros como ella, le pareció insólita la discusión porque aquí se parte de la generalización contraria: los maestros son considerados pésimos; una caterva de ‘izquierdosos’, que hace paros para exigir reivindicaciones como salud, vacaciones y pensión, y que protesta porque le aumentan el número de estudiantes y la carga académica.

“¿Estudiar pedagogía? Te vas a morir de hambre, es la reacción automática.

“Ahora, ¿qué mexicano se enorgullece de tener un hijo maestro, como se ufana de tener hijos médicos o abogados?

“Porque esa es otra representación social: maestro se asocia con sacrificio, apostolado, paciencia y pobreza.

“O ¿qué maestro mexicano ha llegado a ser secretario de Educación, por ejemplo?

 
China, fábricas y pobreza PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Colectivo Novecento   
Martes, 14 de Mayo de 2013 11:44

 

En su artículo del pasado viernes, Roger Senserrich calificaba como moralistas a las múltiples críticas vertidas contra las inhumanas condiciones laborales que sufre la clase obrera bangladesí en fábricas como la que se derrumbó en Dacca. Asimismo afirmaba que las citadas fábricas, que trabajan para las empresas transnacionales del textil, son “probablemente lo mejor que le ha pasado a los pobres de Bangladesh en décadas”. Y argumentaba que gracias a la estrategia, habitualmente conocida como de crecimiento impulsado por la exportación, su economía estaba siguiendo los exitosos pasos de otras, como la china, que habían reducido la pobreza merced a ese tipo de crecimiento.

Desconozco si el señor Senserrich tiene un conocimiento suficientemente profundo de la economía bangladesí como para sostener todo lo que afirma. Pero su interpretación de las supuestas enseñanzas que Bangladesh puede sacar del proceso chino de desarrollo es incorrecta. Primero, la relación entre la citada estrategia y la reducción de la pobreza que se ha producido en China es cuestionable. Segundo, los mecanismos que explican el éxito del gigante asiático son de una complejidad mucho mayor que la que Senserrich plantea. Además, el autor no toma en consideración las negativas consecuencias que la estrategia exportadora ha generado (y genera) a nivel global al ser puesta en marcha por muchos países al mismo tiempo.


Para empezar, la importancia que la inversión extranjera ha tenido para la economía china ha sido menor de lo que habitualmente se afirma. En concreto, según las estadísticas de la UNCTAD, la inversión extranjera recibida ha supuesto porcentajes inferiores al 7% (en Bangladesh al 5%) respecto al total de inversión productiva, menos de la mitad que la media para los países en desarrollo. En China el crecimiento económico se ha alimentado, sobre todo, por la continua reinversión de beneficios por parte de las propias empresas del país, entre ellas las de los sectores estratégicos controlados aún por el Estado. Es decir, que, como mínimo cuantitativamente, las fábricas de bajos costes laborales han sido más importantes para el negocio de las transnacionales, que la llegada de éstas para el crecimiento de los países asiáticos.

Lo que es más importante, las mayores mejoras del nivel de vida de la población china no se han producido gracias a su apertura externa, sino a dos reformas agrarias. Los cálculos de las cifras de pobreza de China que son tomados como referencia muestran que su mayor reducción ocurrió durante las décadas previas a que, después de entrar en 2001 en la Organización Mundial del Comercio, China se integrase definitivamente en el mercado mundial. La consecución de la propiedad colectiva de la tierra en 1949, y su cesión en usufructo a las familias campesinas desde 1981, fueron suficientes para aminorar de manera sustancial la pobreza en un país que, aunque tiene una densidad de población menor que la de Bangladesh, padece uno de los porcentajes de tierra arable más bajos del mundo. Es decir, que existen alternativas a la industrialización por exportaciones para luchar contra la pobreza.

Por otro lado, Senserrich tampoco explica correctamente ni las causas ni las consecuencias de la explotación que se da en esas fábricas. La generación de lo que el autor denomina “oferta de campesinos” no responde a una decisión libre de aquéllos, sino que se encuentra relacionado con la evolución de los precios de los productos agrícolas. En China el gobierno los controla a través de la fijación de precios mínimos de compra. Debido a que desde mediados de los noventa los contuvo, se desencadenó un flujo de migración campo-ciudad de entre 200 y 300 millones de personas, en buena medida mujeres, que han sostenido la expansión de la economía china sobre la base de unas miserables condiciones laborales y unos salarios muy inferiores a su productividad.

A la inversa, el reciente incremento de los salarios industriales en China no es fruto de una reducción automática de la fuerza de trabajo migrante y una posterior inversión en bienes de equipo como las que Senserrich vislumbra en Bangladesh. Primero, en China dicha inversión solo ha provocado que el empleo crezca más lentamente, reduciendo, no aumentando, el poder de negociación de los trabajadores. Segundo, la contención de la migración y el incremento de los salarios sólo se han dado cuando, junto con otras medidas, el gobierno chino ha presionado de nuevo al alza los precios agrícolas. Es decir, que: i) las pésimas condiciones económicas que obligan a los campesinos a emigrar son creadas; y, ii) la mejora de los salarios industriales no se dará hasta que no se pongan en marcha las políticas adecuadas para ello.

 

grafico

Pero, además, de todo lo anterior, el señor Senserrich obvia algunas cuestiones fundamentales para poder evaluar adecuadamente la estrategia de crecimiento guiado por la exportación, en especial todo lo que tiene que ver con su efecto sobre la desigualdad de la renta. El empeoramiento de esta permite cuestionar por sí mismo los logros del crecimiento económico, pero resulta, también, importante porque es lo que explica la persistencia de la pobreza que se da en muchas economías a pesar de su crecimiento. En la china el incremento de la desigualdad desde un índice de Gini de 29 puntos en 1985 hasta uno de entre 47 y 61 en los últimos años ha provocando la aparición de fenómenos de pobreza urbana que apenas existían antes de la apertura externa.

En Bangladesh las estadísticas del Banco Mundial dicen que el índice de Gini habría disminuido ligeramente desde los 33 a los 32 puntos entre 2000 y 2010. Sin embargo, diversos estudios plantean que la desigualdad sería mayor (46 puntos) y se habría incrementado, aunque también levemente (desde los 45). Esta evolución explicaría el, en realidad, lento ritmo de reducción de la pobreza del que alertan. Algo que ha llevado a UNICEF a abogar por concentrase en la lucha contra las desigualdades, en vez de en el fomento del crecimiento, como método para disminuirla, especialmente en las nuevas barriadas urbanas, donde las condiciones de vida son incluso peores que en el campo.

Por otro lado, Senserrich tampoco tiene en consideración que la evolución de la desigualdad en estos países ha sido un factor clave en el empeoramiento de la distribución de la renta y la pobreza en el resto del mundo. El crecimiento de los salarios por debajo de las mejoras de la productividad de los trabajadores ha provocado una muy importante pérdida de participación de aquellos en la renta nacional, tanto en China, como en buena parte de Asia. Estas pérdidas se han traslado directamente, vía presión competitiva externa y amenazas cumplidas de deslocalización productiva por parte de las transnacionales, a una sustancial caída de esa misma participación de las rentas salariales en muchos otros países del mundo (Gráfico 1).

Gráfico 1: Participación de los salarios en la renta nacional (%) Fuente: AMECO y cálculos propios para China



Dicha caída ha provocado un mayor enriquecimiento de las familias más ricas de esos países, al igual que en China (Gráfico 2), y también un incremento de la pobreza debido, entre otras cuestiones, a la aparición de los denominados working poors (personas que, a pesar de tener uno o más empleos, tienen un nivel de ingresos inferior a la línea de la pobreza). Todo ello muestra que la estrategia de crecimiento a través de la exportación es un juego de suma cero: si un país pone en marcha políticas de contención de salarios para mejorar su competitividad, lo que ganan en empleo sus trabajadores lo pierden otros en empleo, derechos e ingresos, siendo las empresas y los inversores los realmente beneficiados por el proceso, ya que mantienen sus márgenes e ingresos a pesar de la competencia externa.

Gráfico 2: Participación del 10% de familias más ricas en la renta nacional disponible (%)tabla-seg  Fuente: World Top IncomesDatabase y calculos propios para China

Además, dado que los supuestos efectos positivos de la contención salarial sobre la competitividad se anulan recíprocamente, la estrategia exportadora impulsa el crecimiento de unos países a costa de otros. Es imposible que todos se beneficien de él, algo que no se dice cuando se llama a hacer como China: abrirse al mercado mundial y ganar competitividad a toda costa para exportar, crecer y salir de la crisis. De hecho, es una cuestión que Senserrich sólo menciona de pasada al referirse a Vietnam o Filipinas.

Pero más aún, la evidencia empírica demuestra que, en conjunto, las políticas de apertura externa y desregulación laboral emprendidas durante las últimas décadas ralentizaron las tasas de crecimiento a nivel global. No sólo eso, sino que el autor tampoco se preocupa de que si, en contra de la evidencia, la estrategia de crecimiento orientado a la exportación permitiese mejorar el desempeño de todas las economías, los límites ecológicos del planeta frenarían una hipotética reducción de la pobreza antes de que pudiese hacerse realidad.

Existen muchas razones más (como las expuestas en los múltiples comentarios que el artículo suscitó) para cuestionar los decimonónicos argumentos que esgrime el señor Senserrich. Haber utilizado estos antes del estallido de la crisis podría haber sido calificado de ingenuo. Hacerlo ahora, cuando la conculcación de nuestros derechos más básicos, además de amenazar con desencadenar una profunda dislocación social, está provocando sufrimientos como los que presenciamos cada día, aquí y en el resto del mundo, debería ser tildado, como mínimo, de irresponsable. Y revela las perversas consecuencias que provoca intentar reducir los debates económicos, políticos y sociales a una cuestión de argumentos técnicos supuestamente neutrales.

 

 

(Colectivo Novecento)

 

 
Periodismo y diversidad PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Dênis de Moraes   
Martes, 14 de Mayo de 2013 11:40

 

El escenario del periodismo actual es complejo. De un lado, hay una profusión de contenidos distribuidos por canales y plataformas digitales. De otro, verificamos una dramática concentración de los medios de comunicación por pocos conglomerados empresariales, en sintonía con la meta de ampliar el valor mercantil y los patrones de acumulación y lucro del sector. En razón de esta concentración, lo que es difundido generalmente evidencia valores y visiones de mundo que reproducen las conveniencias de los grupos controladores.

La "diversidad" pregonada por los voceros del neoliberalismo está, casi siempre, bajo fuerte control de las fuentes de emisión, responsables de la mercantilización generalizada de la producción simbólica. Por otro lado, el acceso a los contenidos y conocimientos es profundamente desigual. Hay grave asimetría entre la expansión de los sistemas tecnológicos y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los beneficios del progreso tecnocientífico. Los países más ricos y las élites dominantes son los que más disfrutan de los accesos, usos y ventajas del avance tecnológico.

Este cuadro tiene una serie de impactos en la praxis periodística. Las estructuras empresariales que rigen el periodismo de mercado son desfavorables a expresiones autónomas y participativas por parte de los periodistas. Los grupos monopólicos asumen y controlan los procesos de producción y difusión de las informaciones que circulan socialmente. Se trata de una “estructura piramidal”, como señala Milton Santos: “En el tope, se quedan los que pueden captar las informaciones, orientarlas a un centro coletor, que las selecciona, organiza y redistribuye en función del interés propio. Para los demás, no hay, prácticamente, camino de ida y vuelta. Son sólo receptores, sobre todo los menos capaces de descifrar las señales y los códigos con que los medios masivos trabajan.” (1)

Los mecanismos de control crecieron enormemente en los grupos mediáticos, generando, como efecto colateral, una sensible disminución de la posibilidad de interferencia autoral de los periodistas en los productos y mensajes que elaboran. Resultan de ahí desvíos en los procesos informativos, porque conveniencias corporativas y modelos autoritarios de gestión determinan las relaciones internas en las redacciones.

Sin embargo, pienso que es necesario analizar la actividad periodística de una manera amplia y dialéctica, lo que significa comprender el periodismo más allá de los equívocos y manipulaciones que a menudo ocurren en los medios corporativos. Se trata de creer que existen periodismos, y no sólo el periodismo que se hace prisionero de sí mismo cuando se contenta en ser únicamente vocero de las clases dominantes y sus intereses mercantiles. Rodolfo Walsh situó, primorosamente, este tipo de periodismo como una fábrica de “mentiras irrisorias, calumnias pagadas y estupidez elevada a la virtud”. (2)

 
Movimientos ciudadanos y clase política PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Francisco del Río Sánchez   
Lunes, 13 de Mayo de 2013 09:30

 

La ruptura entre la ciudadanía y la clase política es una realidad que alterará el sistema político instituido desde la transición

Como ha sucedido en varios países latinoamericanos y europeos, también en el seno de la sociedad española han surgido diferentes movimientos ciudadanos al margen de los partidos políticos tradicionales, reivindicando una mayor calidad de la democracia y exigiendo que la economía se ponga al servicio del ser humano.

Pero la necesidad de profundizar en los cambios que se demandan entre los movimientos implicados sitúa, hoy, el debate en la posible conveniencia de alcanzar las instituciones representativas del poder político. No hay duda de que la ciudadanía tiene que ser el grupo de presión mayoritario que frene y se imponga sobre el poder de la banca, de los poderes económicos y políticos, sino que, además, como hizo, por otra parte el propio poder financiero, se trataría de asumir directamente el ejercicio del poder político a partir de la concurrencia en el juego electoral. Y en este contexto, los partidos políticos van quedando al margen.

¿Es una revuelta de la sociedad civil frente al Estado? No responde con exactitud a lo que clásicamente se ha entendido por ambas esferas del espacio público y la relación que entre ellas debía establecerse. En primer lugar, porque si aceptamos que la sociedad civil es el conjunto de mecanismos de coordinación social no dependientes del sistema administrativo estatal, entonces, pueden incluir los pertenecientes a la actividad económica. En la tradición liberal clásica, con A. Smith, primaba la consideración de la sociedad civil como sociedad comercial, en la que los individuos se relacionan persiguiendo su propio interés y el mercado, como lugar de libre intercambio de bienes y servicios (dirigido por la mano invisible), actuaría fomentando el mutuo beneficio. También, desde Hegel, la sociedad civil se ha considerado como la esfera en que los individuos actúan y para satisfacer sus necesidades utilizando a los demás como medios para sus propios fines, integrando la economía, las relaciones laborales, asociaciones gremiales, etc. Si en el primer caso (Smith), el Estado debía preservar el libre funcionamiento de la sociedad civil (basado en la propiedad privada y la economía de mercado), en el segundo (Hegel), el Estado debía intervenir a fin de asegurar las necesidades y el funcionamiento de una sociedad incapaz de organizarse por sí misma y proporcionar el progreso social. Como vemos, a tenor de estas tradiciones acerca de la sociedad civil, hoy no podría entenderse el enfrentamiento de los movimientos ciudadanos estrictamente como una rebelión de la sociedad civil frente al Estado.

 
El naufragio y la ofensa PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Escrito por Aminata Traoré   
Lunes, 13 de Mayo de 2013 09:25

 

¿En qué nos hemos convertido en Malí?

« ¿A quién vamos a devolver las llaves?» Es la pregunta planteada por Pierre Lellouche, diputado del UMP y Presidente del grupo Sahel de la Comisión para Asuntos Extranjeros de la Asamblea Nacional francesa a propósito de Malí. Sucedió el 22 de abril de 2013, durante el debate parlamentario que ha precedido a la votación para la prolongación de la operación Serval. Como para responderle, Hervé Morin, antiguo ministro (UMP) de Defensa dijo «Pero si no hay nadie a quién pasar el relevo ». Como una carta en el correo, la prolongación solicitada ha sido adoptada por unanimidad. Se trataba de la organización de la elección presidencial en julio de 2013. La Francia oficial es no solamente unánime sino intransigente.

Seré «intratable» ha advertido el Presidente François Hollande. Esta palabra está aquí en todas las cabezas y nos ha herido. El ministro de Defensa Jean Yves Le Drian estima al respecto que «es necesario decir las cosas crudamente» (RFI Radio France International).

Los Malienses que han acogido al Presidente François Hollande como libertador se imaginaban que la Operación Serval liberaría rápidamente a su país de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y de sus socios de Ansar Dine y del MUJAO y que la vida volvería a ser como antes. La intervención militar ha reducido de forma incontestable la capacidad de daño de los yihadistas matando a algunos centenares y destruyendo enormes stocks de armas y de carburante. Pero las ciudades de Gao y Tombuctú son liberadas sin serlo del todo ya que grupos que el discurso oficial califica de «residuales» operan en esas localidades y cometen atentados. Hecho aún más preocupante, Kidal está en manos del Movimiento Nacional de liberación del Azawad (MNLA) que ha prohibido el acceso del ejército maliense.

Por miedo a enredarse, Francia revisa sus efectivos a la baja sin por otra parte retirarse. Su cooperación con la Comunidad Económica de Estados del África del Oeste (CEDEAO) en la movilización de tropas africanas de la Misión Internacional de Apoyo a Malí (MISMA en sus siglas francesas) está lejos de ser satisfactoria. La Misión multidimensional integrada de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) entrará en acción en julio.

Francia no se enredará. Pero ¿en qué aventura ha embarcado a nuestro país cuando no se encontraba preparado? ¿Qué Malí dejaremos a las futuras generaciones? ¿Aquél en el que la partida del último soldado francés ha sido uno de los momentos clave de su descolonización y que hoy pierde lo que le queda de soberanía?

Confiado en su papel de libertador, el Presidente Hollande nos ha prometido durante su paso por Bamako una nueva independencia, «« no contra el colonialismo, sino contra el terrorismo ». Como si fuese competencia de Francia salvarnos de un peligro del que ella misma no es ajena si nos remontamos a su intervención en Libia.

¿El Hombre maliense ha entrado suficientemente en la historia? ¿Es protagonista de su propio devenir de forma que goce de su derecho a decir “no” a las elecciones y a las decisiones que comprometen su destino?

 


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