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Vaya ridículo el de los senadores de Morena que, en cuestión de horas, modificaron su voto. ¿A cambio de qué? Pues los seis senadores del Verde serán muy importantes para las reformas constitucionales que pretende hacer el nuevo gobierno

Manuel Velasco es un cacique que controla al estado de Chiapas como si fuera su rancho. Manuel Velasco abusa de su poder. Manuel Velasco es una vergüenza nacional. Y ahora tiene un nuevo aliado: los que han prometido la Cuarta Transformación de la vida pública del país, es decir, el partido de López Obrador, el llamado Movimiento Regeneración Nacional.

¿De qué regeneración estamos hablando cuando los senadores morenistas, con su voto, hacen el completo ridículo y terminan apoyando a uno de esos dinosaurios de la política que tanto daño le han hecho a la República?

Cuando llegó a la gubernatura de Chiapas, Velasco prometió que se quedaría en ese puesto hasta el último día de su mandato. No sería un chapulín más que saltan de un puesto a otro pensando más en su bienestar personal que en el de la ciudadanía.

Perfecto. Pero “don Manuel”, siendo del Partido Verde, los reyes del oportunismo político, no pudo aguantar la comezón del poder. El hueso, al fin y al cabo, es el hueso. Para eso viven los enanitos verdes.

¿Qué hizo Velasco? Primero, aliarse con el candidato presidencial que tenía más oportunidad de ganar las elecciones de acuerdo con las encuestas:
López Obrador. Nada nuevo para el Verde que siempre se pone del lado “correcto” de la historia. Acto seguido, anunció que no buscaría una senaduría, pero, oh sorpresa, unos días antes de la elección, el Verde bajó a uno de sus candidatos al Senado para sustituirlo por Velasco. Y aunque la Constitución prohíbe que los gobernadores salten al Senado, el chiapaneco utilizó el mismo estratagema legal que Miguel Ángel Mancera para darle la vuelta a nuestra ley fundamental. Hombre, no nos pongamos estrictos, así son las normas en México: flexibles.

Sin embargo, el gobernador sí cumplirá su promesa de quedarse hasta el final del mandato. En un increíble acto de abuso de poder, cambió la Constitución de Chiapas para poderse ir a tomar protesta como senador, dejar a un lacayo suyo al frente del gobierno chiapaneco, pedir licencia en la Cámara alta a fin de regresar a gobernar Chiapas y, cuando termine su periodo en diciembre, retornar a su escaño senatorial. Logró algo increíble. Un proceso de cocina rápida que McDonald’s envidiaría: reformar la Constitución en un solo día.

Cual cacique, consiguió los votos necesarios de los diputados locales y de los cabildos en menos de 24 horas. Vino a la CDMX a tomar posesión en el Senado. Ayer solicitó la licencia y… perdió la votación. Morena, que tiene la mayoría en esa Cámara, votó en contra.

En ese momento pensé, caray, al parecer estos señores, efectivamente, vienen a hacer las cosas diferentes. No van a ratificar, con sus votos, un claro abuso de poder de un cacique local. Las redes se llenaron de comentarios favorables por la valentía y congruencia de Morena.

Horas después, sin embargo, la Mesa Directiva del Senado, presidida por Martí Batres, miembro destacado de la “regeneración nacional”, volvió a subir al Pleno el asunto de la licencia de
Velasco. Mágicamente, los senadores morenistas que votaron en contra ahora lo hicieron a favor. “Don Manuel”, luego entonces, regresará a administrar su feudo en Tuxtla Gutiérrez gracias a los votos de aquellos que prometían una Cuarta Transformación de la vida pública.

Vaya ridículo el de los senadores de Morena que, en cuestión de horas, modificaron su voto. ¿A cambio de qué? Pues los seis senadores del Verde serán muy importantes para las reformas constitucionales que pretende hacer el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Hay que tenerlos contentos. Como los tuvieron contentos, en su momento, los panistas, los priistas y ahora los morenistas. La política sigue siendo la política, a pesar de que el Congreso lo controlan presuntos regeneradores.

¿Y Chiapas? Que se joda. Que reciba, de nuevo, al cacique güero para que éste pueda cerrar a gusto su sexenio.

Una cosa positiva del programa de AMLO es darle prioridad a los estados del sur que tienen un desarrollo económico rezagado. Ahí irán a parar miles de millones de pesos de programas sociales y proyectos de infraestructura pública. Muy bien. Pero esos estados
—Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Campeche, Chiapas— no van a salir del subdesarrollo mientras sigan teniendo malos gobiernos de caciques que cambian la Constitución a su antojo.

Estados donde el Estado de derecho sigue, y por lo que se ve seguirá siendo, una aspiración. Estados con gobernantes que abusan de su poder sin ningún recato. Ahora con el aval de Morena. Así comienza la Cuarta Transformación de la vida pública del país. Enjoy.

 

LEO ZUCKERMANN/ Excelsior

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