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-México, DF.- Son las 10:00 horas. Suena la alerta sísmica. Las ocho mil cámaras de videovigilancia que tiene la ciudad comienzan a escanear las calles. Por aire, cinco helicópteros Cóndor revisan todo el DF. Por tierra, patrullas, ambulancias, policías, motocicletas, bomberos, bicicletas y autoridades toman sus puestos.
En la hipótesis, es un sismo de 8.1 grados Richter con epicentro a 30 kilómetros al suroeste de San Marcos en Guerrero. En los hechos, es el simulacro en el que el gobierno capitalino mide su capacidad de reacción para probar que está listo ante una sacudida como aquella lastimosa de 1985.
Apenas pasan unos segundos del movimiento, la Dirección de Emergencias de la Secretaría de Protección Civil convoca a los 30 integrantes del Gabinete de Crisis y Reacción Inmediata (GACRI) a concentrarse en el C4, el búnker de la ciudad en la delegación Venustiano Carranza.
A la cabeza está el coordinador y jefe de gobierno, Marcelo Ebrard. Afuera, diez mil funcionarios de los cuerpos de emergencia esperando la orden para actuar.
Quieren probar que los cuerpos de reacción se enlistan en los primeros cinco minutos ante un sismo mayor y que en los 15 posteriores se puede tener un diagnóstico de daños, según el coordinador de asesores de la SSP-DF, Julio César Sánchez Amaya.
Afuera, sólo sorpresa
En menos de media hora llegan al C4 los encargados de los seis ejes que atenderán la crisis: Seguridad Pública, Oficialía Mayor, Salud, Obras y Servicios, Comunicación Social y Gobierno.
Cada área comienza a resolver reportes de fugas, derrumbes, lesionados, colapsos y fallas de energía.
En los radios de los policías en la calle, se escuchan las emergencias: “¡tenemos una persona atrapada bajo los escombros!”
A los tres minutos, 780 cámaras arrojan un diagnóstico de los puntos de riesgo "más importantes" y se le ofrece un primer reporte al mandatario local.
Aunque en la realidad de la calle no pasa nada, sólo la gente en Tlatelolco pregunta “¿qué pasa, por qué tantos helicópteros?”, adentro, en el Centro de Control de Operación de la SSP-DF se lleva un reporte, minuto a minuto de cada detalle de lo ocurrido.
Una vez que el GDF tiene los daños, las unidades de emergencia salen a operar. Bomberos y grúas se movilizan en vías primarias, con sirenas encendidas, aun en sentido contrario.
El de este viernes fue el último simulacro del que se avisa. Ahora habrá simulaciones en cualquier momento. Incluso, de noche.
(El Universal para Yucatán Hoy) |