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En el siglo XIX, los mineros ingleses llegaron a trabajar en la extracción de la plata a Hidalgo y trajeron consigo el paste, ideal para comerse a metros bajo tierra
Fácil de transportar, elaborado con harina de trigo en forma de una letra “D” mayúscula, relleno de papa, carne picada y cebolla o poro, entre otros ingredientes.
En su interior el calor puede conservarse durante largas horas, por lo que no importa que haya sido preparado en la mañana, para la hora del almuerzo aún estará calientito y listo para ser degustado. Su nombre es paste y aunque ha vivido en el estado de Hidalgo desde hace más de cinco siglos, su origen proviene de la provincia de Cornwall, al suroeste de Inglaterra.
El creativo paste fue el alimento de los trabajadores de las minas de Cornwall, quienes a principios del siglo XIX viajaron a Hidalgo para trabajar en la extracción de la plata. Trajeron consigo no sólo su fuerza de trabajo, sino sus costumbres y tradiciones tales como la elaboración del cornish pasty o paste, y claro, el fútbol. También introdujeron tecnología como el sistema de bombeo, además de capital para invertir en las minas mexicanas que, después de la Independencia, quedaron en bancarrota.
ES LA HORA DEL ALMUERZO
Acostumbrados al trabajo rudo a muchos metros bajo tierra, los mineros hacían una pausa en su jornada para comer.
El paste ingles era un platillo muy práctico, además de ser pequeño y de conservar el calor del relleno, estaba especialmente elaborado para comerse fácil y rápido, sin necesidad de sentarse a una mesa y utilizar cubiertos. Tampoco era necesario lavarse las manos, la orilla en forma de trenza que sella al paste estaba pensada para desecharse una vez que el minero se comiera "la pancita" de la "D", lo que además de evitar que el trabajador se llevara las manos sucias a la boca, lo alejaba de intoxicarse con algunas sustancias como el arsénico que se encontraba en la mina.
Años después de la llegada de los mineros ingleses al estado de Hidalgo, el paste ya había conquistado el paladar de los hidalguenses y su consumo se popularizó en Pachuca, Omitlán, Huasca, Tulansingo y Real del Monte, entre otros. Actualmente es común encontrar el paste en la carta de los restaurantes o en establecimientos pequeños.
(Cecilia Avila / Fotos: Jorge Sánchez | El Universal) |