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El cuerpo humano es perfecto
En tanto estructura física y material, el gran protagonista de los Juegos Olímpicos ha sido el cuerpo humano. El deporte consiste en otorgarle a éste algunas de las más importantes facultades para la vida: fuerza, agilidad, armonía, resistencia, entre otras. El de una persona adulta consta de 206 huesos y unos 50 billones de células que se agrupan en tejidos, que a su vez se estructuran en órganos y éstos en aparatos o sistemas.
La actividad deportiva no sólo forma el cuerpo, sino que lo preserva, lo perfecciona y lo transforma. El dramaturgo Jean Hippolyte Giraudoux (1882- 1944) sostuvo: “El deporte delega en el cuerpo algunas de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia”. Pero mucho antes, el filósofo griego Demócrito, (460- 370 A de C.) advirtió: “La belleza del cuerpo es simplemente animal, a no ser que vaya acompañada de la inteligencia”.
Según la disciplina que se practique, la actividad deportiva fomenta el buen funcionamiento de órganos como el corazón, los pulmones, los músculos, la circulación de la sangre, etcétera. En Enciclopedia mundial del deporte, se lee: “a ello se agrega el trabajo específico del entrenamiento, que intenta acrecentar la resistencia, desarrollar ciertas partes del cuerpo y equilibrar su peso. Además, el aporte de los médicos, los masajistas y los entrenadores no es despreciable en ese verdadero modelado de su cuerpo que hace el atleta”.
De ahí que son invaluables los beneficios que el deporte otorga a los niños. La doctora Santa Mayén Guerrero, pediatra neonatóloga, afirma: “a los niños que practican deporte les confiere agilidad, destreza, seguridad en sí mismos y espíritu de superación. En su desarrollo les ayuda a prevenir enfermedades y les preserva de muchos padecimientos crónicos y degenerativos”.
Por eso el poeta estadounidense Walt Whitman, en Yo canto el cuerpo eléctrico, dice: “El cuerpo del hombre es perfecto, y el cuerpo de la mujer es perfecto./ Mas la expresión del hombre perfecto se manifiesta no sólo en su rostro,/ está también en sus órganos y articulaciones; está, de modo singular,/ en las articulaciones de su cadera y de sus muñecas, está en su andar, en la actitud de su cuello,/ en la flexión de su talle y de sus rodillas…”
También el reconocido fotógrafo Spencer Tunick, en entrevista con EL UNIVERSAL, ha dicho: “El cuerpo humano es la más pura expresión del arte y depende de la belleza interior para que sea capaz de expresarlo”. De ahí que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844- 1900) en su libro, Así habló Zaratustra, concluye: “A quienes desprecian el cuerpo quiero dirigirles unas palabras: el cuerpo es una gran razón… hay más razón en tu cuerpo que en tu mejor sabiduría”.
(Javier Vargas / El Universal para Yucatán Hoy) |