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México, D.F.- Varias sentencias y aforismos llegan a la mente de Fabrizio Mejía Madrid cuando habla de Gore Vidal, el intelectual norteamericano fallecido el pasado martes, a los 86 años; destaca cuatro que son francas y contundentes: "Cada vez que un amigo mío triunfa yo muero un poco", "Escribe lo que sea aunque sea tu nota de suicidio", "Cuando un hombre llega a la Presidencia de los Estados Unidos ha sido comprado por lo menos 10 veces" y "Cuando votamos, votamos entre un analgésico X y un analgésico Y, pero todos son la misma puta aspirina".
Con la muerte de ese intelectual nacido en Nueva York, el 3 de octubre de 1925, Estados Unidos pierde a su conciencia más crítica. Esa es la conclusión a la que llega Mejía Madrid, el narrador, ensayista y cronista mexicano que es gran lector y admirador del norteamericano que lo mismo escribió voluminosas novelas históricas, ensayos ácidos y reveladores, que guiones cinematográficos salpicados de un gran sentido del humor, toda una obra cargada de una crítica a la política oficial de su país.
"Gore Vidal era como esa conciencia crítica que se le muere a Estados Unidos y lo que deja -como en México sucedió con Monsiváis-, es una gran cantidad de voces, ninguna sin autoridad moral", señaló.
Mejía Madrid agregó que Gore se suma a las muertes de otras figuras de autoridad moral social de EU, como Susan Sontang y Norman Mailer, grupo al que también pertenece el narrador Philip Roth. "Se han ido muriendo y hay un espacio a ocupar pero no hay nadie que lo ocupe".
El famoso escritor y dramaturgo que falleció en Beverly Hills por complicaciones a causa de una neumonía -informó su sobrino-, en múltiples ocasiones estuvo mencionado para el Premio Nobel de Literatura, pero nunca lo consiguió.
El anarquista estadounidense
Eugene Luther Gore Vidal era un escritor muy respetado y también muy leído, sobre todo en EU. Cada libro suyo se convertía pronto en su libro de bolsillo -lo que da cuenta de su éxito comercial-; siempre había muchos lectores esperando sus nuevos libros, "incluso las peores novelas de él, yo leí un par como La historia de la civilización fenicia, por ejemplo, que son insufribles", señala el mexicano.
Fabrizio Mejía Madrid afirmó que todos compran sus libros "porque estábamos pendientes de esta otra cara más aristocrática, más liberal en el sentido norteamericano que es más anarquista, opuesta a Norman Mailer y Susan Sontang, quienes eran como la cara mucho más de izquierda -en el sentido en que nosotros la pensamos- y la de Gore Vidal era completamente anti Estado, cosa curiosa porque él era un aristócrata".
Mejía Madrid situó a Vidal en su contexto; recordó que en los años 60 había cuatro escritores en EU fundamentales: Susan Sontang que hizo novelas extrañas pero se le recuerda por su ensayo de la fotografía; Norman Mailer que era el gran novelista de la ruptura, Philip Roth, que era el extranjero de EU por ser judío, y por supuesto Vidal, representante de lo que la propia Sontang llamó el camp.
"Vidal representaba en ese cuadrilátero la tradición en el sentido inglés, en el sentido en que los escritores norteamericanos se acercan al ingenio británico y entonces él era eso, contra la ruptura de Sontang y Mailer y frente a esa otredad que son los judíos en EU", señala Mejía Madrid.
Desde esa confrontación con el Estado y esa conciencia social nacieron las obras de Vidal, quien se caracterizó por su agudeza, su crítica al sistema y estilo de vida en EU, de la que dio cuenta desde la novela histórica y también desta la ficción científica.
El autor de The city and the pillar, novela que consideran de vanguardia; de Lincoln, Myra Breckenridge y de la pieza dramática The best man, murió consagrado como uno de los mejores escritores y pensadores estadounidenses contemporáneos.
Su obra, de alrededor de 25 novelas y una gran cantidad de artículos periodísticos que The New Yorker ha puesto en línea tras su muerte, está plagada de ese Estados Unidos profundo, el de cuello rojo, el de los trabajadores. Y es que Vidal sostuvo con EU una relación de amor-odio.
Vidal era un aristócrata, uno de los que le llaman muy pomposamente miembro de la familia del barco que llegó a Estados Unidos, el Mayflower, señaló Fabrizio Mejía Madrid.
"Pero desde ahí ejerció la crítica social, a diferencia de Truman Capote; Truman lo que hizo fue meterse al abismo de los killer, del corazón norteamericano, de la matanza, de la violencia y después resurgió como un comentarista de variedades, de estrellas de cine; mientras que Vidal fue mucho más incisivo en la crítica social hasta su última entrevista, en la cual dice: ‘¿qué estamos haciendo con Obama, que se suponía que era un cambio en el país y resultó más o menos lo mismo, retiró las tropas de Afganistán, pero es más o menos lo mismo?'; por expreso uno de sus aforismos: ‘Cuando un hombre llega a la presidencia de Estados Unidos ha sido comprado por lo menos 10 veces'".
En sus artículos de The New Yorker, Gore Vidal era la conciencia crítica de Estados Unidos, lo sabe bien Mejía Madrid, quien señaló que luego de que Susan Sontang muriera de cáncer, Vidal representaba lo que Michael Moore con toda la chabacanería del video y de la televisión norteamericana puede representar. "Vidal era como una conciencia mucho más sofisticada de la crítica al sistema bipartidismo de Estados Unidos".
Cita que en su cuenta de Twitter puso una frase buenísima: "Cuando votamos, votamos entre un analgésico X y un analgésico Y, pero todos son la misma puta aspirina".
Recuerda también la pelea de Gore Vidal con Norman Mailer porque este último defendió a un asesino porque era muy buen poeta, discutieron y Mailer le tiró un puñetazo. Congruente con su rebeldía y crítica a pesar de ser un dandy.
La última sentencia de Fabrizio Mejía Madrid es sin cortapisas: "Creo que sus libro no son buenos, yo creo que sus artículos de New Yorker son de lo mejor". (EL UNIVERSAL) |