|
Emprender para algunos es crear un negocio con mucha creatividad, poco dinero y una dosis de doble riesgo. Para otros, el emprendimientonace como una forma de autoemplearse, pero el emprender definitivamente es mucho más que esto.
Un libro que refleja todo lo que conlleva una persona al emprender, es el último best seller de negocios en Estados Unidos- altamente recomendable- se llama Rework (por Jason Fried y David Heinemeier Hansson) y trata sobre el arte de emprender.
Pero los autores de este libro, hijos de la generación del “sueño americano” y de las empresas multinacionales que arrancaron en un garaje, afirman que ya están cansados de usar la palabra “emprendedor”. No es que odien el término, sino que no comparten el bagaje con el que viene cargado. Ellos prefieren la palabra “iniciadores”: “Si quiere hacer algo, simplemente hágalo… y hágalo ya mismo”.
Muchas personas siempre se enfrentan a la duda de llevar acabo o no un negocio, pero son los “iniciadores” como dicen los autores, los que tienen la confianza de hacer que las cosas realmente sucedan, esto se debe a que cada emprendedor sabe a fondo que su proyecto es el mejor, y necesita una dosis de pasión, congruencia, genialidad y convicción en su idea para convertirla en un negocio rentable.
Hay que recordar que la personalidad del emprendedor es la que proporciona la dimensión y el potencial que un proyecto pueda tener y en este caso los apasionados con la idea del negocio están un paso adelante en el mundo del emprendedurismo.
También uno de los aspectos que hace potente a un nuevo empresario es su personalidad. Por supuesto que el plan de negocios es el que entusiasma (y hace soltar la cartera) a los inversionistas y bancos. Pero incluso para llegar a este punto, el poder, la claridad y la confianza de los dueños de la idea es central.
En nuestro país, para emprender un negocio muchas veces se necesita financiamiento del gobierno, de algún grupo de inversionistas, de un banco o de alguna empresa dedicada a apoyar proyectos innovadores, por lo cual el emprendedor debe saber que para entusiasmar a otros con un nuevo negocio cuesta un poco más que hacer un plan de negocios, pero vale la pena dedicarle el mismo tiempo y esfuerzo, porque es la contraseña que despierta el dinero del otro lado de la mesa.
En este caso tener una buena idea no es suficiente; tampoco alcanza con hacer que los números demuestren la viabilidad de un negocio, ya que aunque el plan de negocios demuestra la viabilidad de un proyecto, el que conquista a los inversionistas siempre es el propio emprendedor.
Desde mi punto de vista, para ser un verdadero emprendedor hay que saber vender empresas. Ya que un emprendedor pobre con una idea extraordinaria genera una empresa mediocre, en cambio, un emprendedor extraordinario con una idea pobre sí puede generar una gran empresa.
Existen 5 factores que complementan la personalidad de un emprendedor y determinan si una empresa tendrá posibilidades de permanecer en el mercado o se vuelve exitosa: el plan de negocios, el modelo de negocios, la escalabilidad del proyecto, la innovación y la cobertura de una necesidad desatendida.
El más importante es el plan de negocios, una herramienta que sirve para reflexionar si hay un modelo viable. Este documento, sumado a la capacidad del emprendedor para comunicar, es clave, ya que he conocido gente brillante, hábil para hacer números, pero con una tremenda incapacidad para convencer, en este caso esas personas desatienden dos factores, la personalidad y la pasión de la idea de negocio. Esto es un error muy común, y hay que saber que al presentar un negocio todo importa, para que un proyecto sea de alto impacto se necesita tener el paquete completo, ya que un emprendedor no puede olvidar que los inversionistas invierten en personas.
Para emprender tienes que quitarte los candados mentales de lo que te rodea para que los límites los inventes tú y no te los imponga el mundo, un emprendedor debe ser persistente con sus sueños, responsable con su proyecto, generoso como líder del equipo, honesto con sus límites y humilde con la vida.
"Lo padre" de emprender es que te permite transformar la realidad.
Pero hasta aquí la parte de inspiración. Es hora de contar un poco sobre la transpiración.
Nuestro país debe producir emprendedores valientes y audaces como siempre, pero menos improvisados y más estudiosos que nunca; muchos emprendedores mexicanos, han demostrado que sí se puede crear con éxito un negocio en México.
Pero quiero destacar algo muy importante, que el emprendimiento que ayuda a nuestro país no es el changarro; metafóricamente hablando, el changarro, es el proyecto poco estudiado, el improvisado.
Lo que se necesita son emprendedores que estudien el mercado que quieren entender. Que se haga mil preguntas antes de invertir un peso de su capital o el de los accionistas. Que crean tanto en su proyecto que se animen a invitar a otros a invertir su dinero y su tiempo en él; y que sean capaces de sentir tanta pasión por el mismo que sean capaces de convencerlos de hacerlo. Que se animen a crear algo nuevo o a mejorar lo ya existente. Sí, queremos emprendedores que no sólo sean audaces sino que, además, sean "ñoños".
Esto se debe a que los fundadores de muchas empresas en nuestro país presentan una debilidad común: no tienen claridad en sus modelos de negocios y carecen de habilidades directivas. Además, siguen muy enfocados al producto y no al valor de la empresa.
Pero muchas veces el reto está en la educación, fundamentalmente en el valor de la propiedad intelectual de los emprendedores, y para eso la Secretaria de Economía por fín ya se puso las pilas y trabaja para fortalecer los conocimientos de los empresarios, apoyándolos para que sean más competitivos, bajen sus costos de operación, eleven sus ganancias y organicen su negocio.
La educación importa, pero lo más importante es que el emprendedor tenga capacidad administrativa y se capacite constantemente en temas de management.
Y es que el emprendedor de hoy es más profesional, ya que el acceso a la información les ha permitido hacer planeaciones estratégicas, buscar fuentes innovadoras de financiamiento y establecer elementos institucionales desde el inicio.
Ahora el emprendedor, tiene que estar más preparado, la competencia se ha vuelto más fuerte que antes, y tiene que saber aprovechar las oportunidades que se les presenten o multiplicarlas a lo largo de su carrera, o por qué no, hasta fabricarlas artificialmente.
Al final todos los emprendedores exitosos tienen algo en común: han sabido buscar, tentar y aprovechar las oportunidades. Porque tal vez sea como decían nuestros abuelos: “Las oportunidades no se buscan, se aprovechan” y hay que estar preparados para saber aprovecharlas.
|